miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL (El Secreto del exito Personal y Social)

Hace algún tiempo que me estoy informando sobre este concepto, y parece mentira que apenas se le dé importancia en la educación de nuestros hijos, sobre todo, teniendo en cuenta la importancia que tiene para la gestión de conflictos y las relaciones personales.


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En esta época en la que se debate si somos un país unilingüe, bilingüe o multilingüe y si se deben de dar clases en castellano, catalán o suajili, no se debate lo realmente importante, que es el contenido de esa educación y las herramientas formativas que debemos darle a nuestros hijos para que sean inteligentes, y sepan aplicar esa inteligencia, pero sobre todo que sean Inteligentes Emocionalmente.

Resulta curioso observar cómo personas con un altísimo nivel intelectual fracasan en la vida y cómo personas con coeficientes de inteligencia mas bajos triunfan y se relacionan mejor. En esto juega un papel principal la Inteligencia Emocional.

Pido perdón de antemano si al tratar de compartir mis impresiones sobre este tema cometo algún error técnico, pero no soy psicólogo (de momento…)



¿Qué es ser inteligente?

Entendemos por inteligente al que tiene muchos conocimientos, pero sabemos que hay personas muy inteligentes que no llegan a conseguir sus objetivos vitales, no son felices o no llegan a donde quieren llegar, sin embargo, hay personas que no entrarían en nuestros cánones clásicos de inteligencia y, sin embargo, si que llegan a cumplir con sus expectativas y logran sus objetivos. Entonces ¿qué es ser inteligente?, y sobre todo: 


¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Según los entendidos, la parte izquierda de nuestro cerebro controla la parte cognitiva, es decir, los conocimientos. En la parte derecha, más concretamente en la zona lateral temporal, en el lóbulo de la ínsula,  se localizan las emociones, los sentimientos, los recuerdos, todo aquello que tiene que ver con nuestro funcionamiento afectivo; con la Inteligencia Emocional.

Últimamente oímos que a partir de los 12 años nos resulta muy difícil aprender cosas nuevas. Este comentario se refiere mas bien a conocimientos basados en datos o a conocimientos técnicos no emocionales, sin embargo si que podemos aprender hasta la edad adulta a manejar y gestionar nuestras emociones. Esto se debe a que la experiencia nos facilita el aprendizaje, ya que en algún momento habremos cometido algún error y habremos sufrido por ello. La inteligencia emocional, nos ayuda a saber relacionarnos con los demás y a saber aplicar los conocimientos que hemos aprendido, adaptándonos a nuestro entorno de una manera positiva y provechosa.




Para centrarnos en el tema, tengamos en cuenta la definición Robert Cooper sobre la Inteligencia Emocional:

Es la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados anímicos propios y ajenos

Vamos por partes:

SENTIR, la capacidad de sentir nuestras emociones, nuestros sentimientos, a veces no queremos o no podemos sentirlos porque nos ponemos una venda ante un sentimiento que no nos gusta.

ENTENDER, que no existen emociones negativas ni positivas, sino agradables y desagradables, y éstas últimas, las desagradables nos avisan de la naturaleza de la situación que estamos experimentando en ese momento y nos indica que tenemos que tomar el camino correcto para encarar esa situación.

CONTROLAR, a veces no controlamos nuestras emociones o reacciones, controlar las nuestras reacciones  es fundamental para nuestras relaciones interpersonales. Cómo dijo Aristóteles sobre el enfado, este se debe de tener “con la persona correcta, en la intensidad correcta, momento correcto, forma correcta y motivo correcto.” A veces lo pagamos con quien no debemos y somos desproporcionados. Controlar no significa, en este caso, anular, sino saber gestionar las reacciones y emociones.

MODIFICAR, nuestras emociones y las emociones que provocamos en los demás. Este definitivo paso es primordial en la Inteligencia Emocional. Saber modificar nuestras reacciones para mejorar nuestra calidad de vida y la de los demás.

La Inteligencia Emocional y sus habilidades prácticas
La Inteligencia Emocional determina nuestro potencial para aprender y desarrollar las habilidades prácticas que se basan en estos 5 elementos:
                                        

  • -          AUTOCONOCIMIENTO
La autoconciencia, capacidad de reconocer un sentimiento mientras está ocurriendo para poder modificar esta reacción, emoción o estado anímico. Conocer la vinculación entre nuestros deseos, nuestros pensamientos y nuestros estados anímicos. Conocer nuestros puntos fuertes y débiles y saber escuchar a otras personas para conocernos mejor desde otro punto de vista.


  • -          AUTOCONTROL
Gestión de mis emociones, no se trata de reprimir sentimientos o emociones, sino de saberlos manejar. No es el encendido o apagado de un equipo de música, sino el botón del volumen. Saber controlar nuestra reacción ante algún cambio en nuestro entorno. 


  • -          MOTIVACIÓN
La motivación es la conducta dirigida hacia un fin y la automotivación se pone a prueba cuando las situaciones externas empeoran. La confianza en uno mismo es fundamental para la automotivación. El optimismo y el entusiasmo son vitales para la motivación, así como la persistencia y la resistencia al fracaso.


  • -          EMPATÍA
Saber ponerse en el lugar del otro y ver el conflicto desde su punto de vista. Entender al otro y hacérselo saber. Saber escuchar activamente.


  • -          HABILIDADES SOCIALES
Un conjunto de habilidades sociales que se desarrollan como el liderazgo, el trabajo en equipo, la capacidad de persuasión, la capacidad de cooperación o servicio.


En nuestra vida cotidiana las emociones nos puedes facilitar o dificultar nuestras relaciones personales.  Aprender a desarrollar o mejorar nuestra Inteligencia Emocional nos ayudará a mejorar nuestra vida, nuestras relaciones sociales, de pareja, de negocios, en general cualquier interacción personal.

Diego Gallardo

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