viernes, 14 de diciembre de 2012

Planifica bien tu tiempo, es limitado

Si hay algo que realmente no podemos controlar ni dominar, de momento, es el Tiempo. El tiempo pasa y se va consumiendo, como la llama de una vela. Lo único que SI podemos hacer es planificarlo y administrarlo.



Veamos, administrar bien nuestro tiempo es fundamental y muy importante, ya que nos evitará precipitaciones, equívocos y un sinfín de trastornos de todo tipo que incluso afectan a nuestra salud física y mental. Todos sabemos que una de las mayores epidemias de nuestros días son el estrés y la ansiedad, ambas son primas hermanas de la precipitación, la prisa y la mala planificación. ! Un desastre, vamos !

Para empezar con lo mas simple, para poder diferenciar y clasificar, debemos de separar en dos cajas las actividades que tenemos que realizar. Una caja la llamaremos IMPORTANTE y a la otra URGENTE.

En la caja “importante” meteremos aquellas actividades que tienen cierta importancia, pero que tenemos un tiempo mas prolongado para poderlas llevar a cabo.

En la caja “urgente” incluiremos las cosas que tenemos que hacer en tiempo limitado y que tienen fecha de caducidad muy próxima, las que no podemos aplazar.

Ten en cuenta que habrá actividades que meterás en las dos cajas, o sea, que son importantes y urgentes, esas son las primeras que realizaremos.

A continuación llevaremos a cabo las “urgentes”, a veces perdemos mucho tiempo atendiendo a cosas “importantes”, dejando de lado las “urgentes”, que son las que si no las hacemos, ya no hay ocasión para realizarlas.

Por último acometeremos las “importantes”, de esa manera actuaremos sin prisas, dándole a cada actividad su prioridad.

Recuerda:

1º Urgentes e Importantes
2º Urgentes
3º Importantes.


OTRA FORMA DE VERLO

A veces el tiempo, nos hace sufrir, sobre todo cuando esperamos algo que sabemos que tardará en llegar, por ejemplo, recuerdo cuando yo hacía el servicio militar obligatorio en Palma de Mallorca y me quedaban 7 u 8 meses para terminarlo, parecía que el momento de acabarlo nunca iba a llegar. Muchos de mis compañeros sufrían muchísimo al pensar en la cantidad de días que les quedaban por estar allí, incluso algunos de ellos iban tachando, día a día, en un calendario los días que pasaban y te decían apesadumbrados: “ Me quedan 243 días para volver a casa, no voy a aguantarlo”

Yo, descubrí una forma de ver esa situación en positivo y evitarme el sufrimiento de la espera. Me enfocaba en lo positivo, los fines de semana, los fines de semana eran cuando mejor nos lo pasábamos, ya que podíamos ir a la playa y disfrutar de mas tiempo para hacer lo que nos apeteciese, así que dejé de pensar en los días que me quedaban para acabar y empecé a enfocarme en el fin de semana. Así, cuando alguien me preguntaba: ¿Cuánta tiempo de servicio militar te queda?, yo contestaba: “Solamente me quedan 20 fines de semana para ir a la playa”, de esa manera se me pasó muchísimo mas rápido el tiempo.



PLANIFICACIÓN EFICAZ DEL TIEMPO

Para terminar, voy a compartir una historia que me contaron en algún momento y que me parece muy importante:

“Un día, un viejo profesor fue contratado para dar una sesión de formación, sobre la planificación eficaz de su tiempo, a un grupo de quince ejecutivos de grandes compañías norteamericanas.

El viejo profesor solamente tenía una hora para hablar sobre esta materia, así que se las ingenió para poder trasmitirles su idea en tan poco tiempo, una hora.

Parado, delante de ese grupo de élite (que estaba listo a anotar todo lo que el experto le iba a enseñar), el viejo profe los miró uno por uno, atentamente, y les dijo "Vamos a hacer un experimento".

Debajo de la mesa que lo separaba de sus alumnos, el profesor movió un inmenso tarro de vidrio de más de 4 litros, que puso cuidadosamente en la mesa.

Luego sacó alrededor de doce piedras tan grandes como bolas de tenis y las depositó cuidadosamente, una por una en el gran tarro.

Cuando el recipiente se llenó hasta el borde y era imposible agregarle una sola piedra más, levantó lentamente los ojos hacia sus alumnos y les preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"

Todos respondieron: "Sí."

Esperó unos segundos y agregó : "¿Están seguros?"

Entonces, él se agachó de nuevo y sacó de debajo de la mesa un recipiente lleno de piedrecillas pequeñas.

Con mucho cuidado, él agregó las piedrecitas sobre las piedras grandes y sacudió ligeramente el tarro. Las pequeñas piedras se infiltraron entre las grandes... hasta el fondo del tarro.

El viejo profesor levantó nuevamente los ojos hacia su auditorio y reiteró su pregunta: "¿Les parece que el tarro está lleno?"

Esta vez sus brillantes alumnos comenzaron a entender el experimento y dudaron.

Uno de ellos respondió: "¡Probablemente no!"

"Bien", respondió el viejo profesor. Se agachó nuevamente y esta vez sacó de debajo de la mesa una bolsa de arena de la playa. Con mucho cuidado agregó la arena al tarro. La arena rellenó los espacios existentes entre las piedras y las piedrecitas.

Una vez más, preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"

Esta vez sin pensarlo dos veces y en coro, los brillantes alumnos, respondieron: "¡No!"

"¡Bien!", respondió el viejo profesor.

Y como se esperaban sus prestigiosos alumnos, el hombre cogió la botella de agua que estaba sobre la mesa y llenó el tarro hasta el tope.

El viejo profesor levantó entonces los ojos hacia su grupo y preguntó: "¿Qué gran verdad nos demuestra esta experiencia?"

Hubo unos instantes de silencio.

E más audaz de sus alumnos, reflexionando sobre el tema de este taller, respondió:

"Esto demuestra que incluso cuando creemos que nuestra agenda está completamente llena, si lo deseamos realmente, podemos agregar más citas, más cosas para hacer."

"No", respondió el viejo profesor. "No es eso, pero gracias por tu aportación".
“La gran verdad que nos muestra esta experiencia, es la siguiente:

"Si uno no mete las piedras grandes primero en el tarro, jamás podría hacer entrar el resto después."

Hubo un gran silencio, en el que cada uno estaba tomando conciencia de la evidencia de estos propósitos.

El viejo profesor, dijo entonces:

"¿Cuáles son las piedras grandes en sus vidas?"

"¿Su salud?"
"¿Su familia?"
"¿Sus amigos?"
"¿Realizar sus sueños?"
"¿Hacer lo que aman?"
"¿Aprender?"
"¿Defender una causa?"
"¿Relajarse?"
"¿Tomarse el tiempo...?"
"¿O cualquier otra cosa?"

"Lo que hay que retener, es la importancia de meter esas PIEDRAS GRANDES en primer lugar en la vida.

Si no, uno se arriesga a no lograr lo que anhela en la vida.

Si uno le da prioridad a las cosas sin importancia (las piedrecitas, la arena) uno llenará la vida, pues, de cosas sin importancia y no tendrá suficiente tiempo para consagrar a los elementos importantes de la vida."

Aquí acaba esta historia del profesor y sus alumnos.


Y ahora yo te planteo a ti que estás leyendo este artículo:

¿Cuales son las piedras grande para ti?
¿Cuales tienes en tu tarro y cuales estas dejando por fuera ?

"Enseguida, mételas primero en tu tarro y no pierdas el tiempo con las cosas sin importancia, las piedrecitas y la arena.


Diego Gallardo

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