jueves, 24 de julio de 2014

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS

Este cuento nos enseña un truco para no mezclar las preocupaciones del trabajo con la familia y no llevar problemas a casa que amarguen el entorno familiar.



Un señor había contratado a un carpintero para ayudarle a reparar su vieja granja, acababa de finalizar su primer día de trabajo muy duro.

El pobre carpintero pasó una jornada bastante complicada, su sierra eléctrica se había dañado y le había hecho perder una hora de su trabajo y ahora, para colmo de males, su antiguo camión se negaba a arrancar.

El señor se ofreció a llevarlo a su casa y recogerlo al día siguiente para terminar el trabajo.

Mientras lo llevaba a su casa el carpintero permaneció en silencio, mientras el señor mirándolo de reojo pensaba:

"vaya día mas desastroso para este hombre, debe de estar bastante enfadado, se le ha roto la sierra, después el camión..." 

Una vez que llegaron frente a la casa del carpintero, que vivía en una humilde casita con tejado rojo y un pequeño jardín delantero donde florecían algunas rosas y había algunos árboles frutales, le invitó a conocer a su familia.

El señor aceptó entrar en su casa a conocer a su familia, mientras se dirigían a la puerta, el carpintero se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.



Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación.

Su bronceada cara sonreía plenamente.

Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un  beso a su esposa.

Posteriormente acompañó al señor hasta el coche.




Cuando pasaron cerca del árbol, éste sintió curiosidad y le preguntó acerca de lo visto cuando entraron.


"Ese es mi árbol de los problemas", contestó.


"Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así  que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Luego a la mañana los recojo otra vez."


"Lo divertido es..." -dijo sonriendo- "que cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior".

* Todos debemos de encontrar nuestro "Árbol de los problemas", para dejar fuera de nuestra casa y nuestra familia los problemas que nos aturden.


Diego Gallardo

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