viernes, 4 de julio de 2014

La historia de las dos ranas (El Poder de las Palabras)

Una pequeña parábola sobre el tremendo poder de las palabras y el efecto de nuestros comentarios sobre los demás. A veces no nos damos cuenta que poseemos el poder de ayudar a los demás o de perjudicarlos con un simple comentario. 



Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.  Cuando vieron lo hondo que era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que no podrían salir de allí, que se dieran por  muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible, ajena a los comentarios de sus compañeras.

Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le preguntaron una y otra vez: 

“¿No escuchaste lo que te decíamos?"

Pero la rana no contestaba, hasta que llegó otra rana que la conocía y le explicó al resto que no insistieran en preguntarle que esa rana era sorda.

Cuando la Rana Sorda estaba en el foso y veía a las otras gritándoles, pensó que la estaban animando a esforzarse más para salir del hoyo.


Esta historia contiene dos lecciones:


1. La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarle y finalizar el día.


2. Una palabra destructiva a alguien que se encuentra desanimado  puede ser lo que acabe por destruirlo. Cualquiera puede pronunciar palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.




Tengamos cuidado con lo que decimos. Pero sobre todo con lo que escuchamos.  No siempre hay que prestar atención, utilicemos lo que es bueno, mantengámonos alejados de aquellos que nos hieren con sus palabras.

Hablemos de vida, de alegría, de esperanza, de sentimientos, a aquellos que se cruzan en nuestro camino.


El poder de las palabras...

A veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien. Más difícil aun es comprender que no decir una palabra de ánimo pueda causar tanto mal.


NO nos quedemos callados, pero fíjate bien en lo que dices...

Diego Gallardo

1 comentario:

  1. Fantastico!! y si me permites me llevo algunas frases tuyas que deben publicarse a los 4 vientos!!
    Un abrazo

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