domingo, 29 de junio de 2014

El Fondo Kati, Ismael Diadié y DKV

Desde hace unos años está sonando con fuerza el nombre de Ismael Diadié y los Fondos Kati, una biblioteca que consta de miles de manuscritos que cuentan la historia de Al-Andalus y que corren peligro, una vez más, de desaparecer.




DKV Seguros decidió ayudar a su patriarca, Ismael Diadié, para salvaguardar esta joya, patrimonio familiar legado de padres a hijos durante cientos de años y que pueda ser expuesta.



Para muchas personas, estos manuscritos son desconocidos, pero guardan una parte (más de 1.300 años) importante de nuestra historia.


Para poder explicar un poco mejor en qué consisten el Fondo Kati he recopilado toda esta información.


  1. La familia Kati
  2. Origen del Fondo Kati
  3. El contenido del Fondo Kati
  4. Manifiesto de diversos intelectuales sobre el Fondo Kati
  5. La Junta de Andalucía y la Biblioteca José Ángel Valente
  6. Conclusión
  7. Bibliografía


La familia Kati

El nombre original de la familia es Al-Kuti o Al-Quti, es posible rastrear su genealogía familiar por medio de autobiografías, documentos notariales, actas de matrimonioregistros judiciales del Al-Andalus, registros hereditarios y otras numerosas fuentes de los archivos familiares, los cuales en la actualidad se conocen como el FONDO KATI, y conforman una verdadera biblioteca familiar, la cual se encuentra en Tombuctú, Malí.


Los archivos más antiguos de la familia Kati no se encuentran disponibles en Internet, debido a que son los más deteriorados, producto de la humedad del río Níger y del pasar de los años, por lo cual solo ha sido posible encontrar información general sobre sus orígenes.

La familia pertenecería a los antiguos nobles visigodos de Toledo, que se enfrentaron a Don Rodrigo durante la guerra civil, que culminó con la invasión de Tarik a España y la instauración del dominio musulmán.

Según los archivos familiares, la casta se habría convertido a la religión mahometana con uno de sus personajes más trascendentales, Benu Al-Quti, con el que el clan se convierte en una poderosa familia nobiliaria de Toledo. La crónica genealógica cuenta que estos optaron por la conversión al islamismo para vivir en conciliación con los moros. 

Sirvieron fielmente en el Emirato independiente de los Omeyas, y luego en el Califato de Abderramán II. Ocuparon cargos importantes como legisladores, abogados y jueces (cadíes) durante este periodo.


Cuando en el año 1031 el Califato independiente de Córdoba se fracciona en los numerosos reinos de taifas, los Al-Quti habrían continuado con sus oficios tradicionales en Toledo; la invasión del rey de Castilla, Don Alfonso VI, en el año 1085, no habría comprometido su posición social, estos continuaron con sus regalías nobiliarias e impartiendo justicia entre los moros, hecho que resalta la idiosincrasia tolerante de la sociedad hispana de aquella época. Pero la tolerancia acaba el 22 de Mayo de 1468, un grupo de toledanos no católicos partían al exilio; entre ellos se encontraba el cadí Ali Ben Ziyad, miembro de la familia Al-Quti que ejercía de juez civil entre los musulmanes de Toledo. Igual que habían hecho otros exiliados antes, y tal como harían miles después, Ali Ben Ziyad se dirigió al sur del estrecho, a Berbería, tal vez a Fez o a alguna otra ciudad magrebí donde las gentes de Al-Andalus se fueron asentando. Pronto entró en contacto con el imperio Songai, quizá siguiendo los pasos de bastantes moriscos que, a través de las rutas de los "tuaregs", se habían establecido en el país negro de Malí.

De este modo, Ali Ben Ziyad arribó a la antigua Gumbu, actualmente Tombuctú, llamada la "Ciudad de los Sabios", centro del comercio de oro, sal y esclavos en el África Occidental, pero que se encontraba en continua decadencia debido al dominio de los Songai, instaurado en 1471.

Ali Ben Ziyad contrajo matrimonio con una mujer de la casa real de Askia, por lo que su clan se emparentó con la familia gobernante del Imperio de Songai; pero, cuenta la crónica, que nunca obtuvieron tanta preponderancia social, como aquella obtenida en Al-Andaluz, en Tombuctú eran llamados "Laluyi", que significa renegados, al acusarlos constantemente de ser ortodoxos, emparentados con judíos y cristianos; esta segregación social rinde cuenta de tres problemas que hundían a Tombuctú en aquel entonces; el primero es el resentimiento de la prestigiosa y sabia nobleza de Tombuctú, reprimida por el los Songai; la segunda es la ruptura de la sociedades cristianas y musulmanas, que antiguamente convivían entre sí, pero, que en el siglo XV, mostraban claros signos de resentimientos mutuos; por último, muestra también la desunión del propio mundo musulmán, ruptura demarcada con el surgimiento del Chiísmo y el Sunnismo, en este contexto, cabe destacar la mayoría Sunnita presente en Tombuctú durante aquel siglo, que acusaba de ortodoxos, es decir, Chiítas, a los Al-Quti.


A pesar del resentimiento de la nobleza de Malí, los Al-Quti estuvieron siempre cercanos a los soberanos de la nación. Según relatan las crónicas, el hijo de Ali Ben Ziyad Al-Quti, llamado Mohmud Al-Quti, contrajo matrimonio con la sobrina del Emperador de Songai; posteriormente el tío de Mohmud se convirtió en soberano del imperio, con el nombre de Askia Mohamed Al-Quti.

A pesar de que los Al-Quti llevaron el poder de los Songai a la propia Tombuctú, nunca fueron aceptados por la nobleza de la ciudad; en este tiempo surgieron muchos fábulas que desprestigiaban a los Al-Quti, razón, según la genealogía familiar, para que Mohmud Al-Quti cambiara el nombre de su clan a Kati, nombre con el que se les conoce en la actualidad.

Durante años la presencia de los Kati en la capital del desierto siguió siendo muy importante, su gobierno se encuentra plasmado en numerosas construcciones que embellecieron la ciudad, un ejemplo de ellos son las numerosas mezquitas y sepulcros que se hicieron para diversos personajes de la familia, las artes y las letras. Además Tombuctú se convirtió en la cuna para los moriscos exiliados de la Europa moderna, incluso numerosos viajeros deseaban hacer una escala en la "Ciudad de los Sabios", un ejemplo es Haser, conocido como León el Africano, quien es el único que dejo un registro de aquella época que fuese externo al fondo Kati. Pero los años de preponderancia tuvieron un declive abrupto y rápido en 1591, cuando una expedición marroquí a las órdenes de un morisco granadino, Yuder Pacha, apodado "Joder", se apoderó del norte del imperio de Songai, arrebatándoles Gao y Tombuctú al Imperio.

Por entonces la familia Kati se había trasladado lejos de la ciudad de los sabios (Tombuctú), a un lugar llamado Tindirma, allí han de abandonar sus oficios tradicionales de juristas, abogados y gobernantes, convirtiéndose en agricultores a las orillas del río Níger. A partir de 1818, cuando la penetración francesa se empeña en derrocar el pasado de la región por medio de la destrucción de numerosas bibliotecas, los Kati se habrían dispersado por toda aquella zona baja del río, al igual que toda su riqueza literaria, y nunca volverán a Tombuctú hasta 1990, cuando el patriarca de la familia, Ismael Diadiè Haidara Kati, empezará un gran éxodo con toda su familia para reunir su propia historia y la riqueza literaria de sus antepasados, dispersada por el sur de Malí, empresa que realizó apoyado de la fundación encargada de la Biblioteca de Tombuctú.

Según los archivos familiares, el clan posee una serie de ramas secundarias adyacentes a los Kati, algunas surgieron de su negación a acompañar a Ali Ben Ziyad a su exilio, mientras otros surgieron de su fraccionamiento por el río Níger a partir de 1818. Un ejemplo de estas ramas adyacentes son los Carmona, los Córdoba y los Ronda.


Origen del Fondo Kati

La gran duda es de donde provienen los numerosos manuscritos que conforman el Fondo Kati, la respuesta es aún una duda.

Se cree que una pequeña parte de estos los poseía Ali Ben Ziyad cuando partió a su exilio en 1468, según se aprecia en ciertos manuscritos, este personaje habría apuntado en los márgenes de varios de aquellos textos numerosas opiniones, relatos sobre la vía de los tuaregs, sucesos de la época, y otros datos fundamentales que nos enmarcan el contexto del éxodo de los moriscos al África central.

Por otra parte, se cree que muchos libros religiosos habrían sido obtenidos en el viaje de Ali Ben Ziyad desde Toledo hasta Tombuctú, pasando por La Meca, según algunos textos del Fondo Kati. Muchos de estos libros son versiones del Corán, relatos de la vida del profeta y oros libros religiosos.


Por otro lado, la familia Kati fue una verdadera casta de mecenas dentro del Islam, algunos textos fueron escritos por ellos mismos, y según señala Ismael Diadiè Haidara Kati, muchos documentos fueron escritos por Mohmud Al-Quti, en los cuales aun es posible apreciar su firma. El más famoso de estos textos es "Ta'rîkh el Fettaâsh".

Como mecenas del desierto, los Kati se encargaron de recolectar los numerosos textos que se encontraban en la ciudad de Tombuctú luego de que se emparentaran con los Askia, muchos de ellos son textos de antiguos viajeros famosos como Ishaq es-Saheli y Ibn Battuta, ambos viajeros musulmanes del siglo XIV.

Según cuentan las leyendas y la genealogía familiar de los Kati, se le atribuye a Mohmud Al-Quti la construcción de una verdadera biblioteca donde descansó el Fondo Kati, pasando de generación en generación, a este inmenso lugar donde reposaba esta gran colección literaria se le conoció durante la ocupación francesa como el mito de la Biblioteca de Tombuctú.

La inmensa colección literaria de los Kati se siguió engrandeciendo hasta su partida de Tombuctú. Su estancia en el 
bajo Níger habría perjudicado muchos de los manuscritos que poseían, muchos por efecto de la humedad, el fuego, o incluso, el robo.

La recopilación actual fue obra del conservador del Fondo Kati, Ismael Diadié Haidara Kati, quien logró recuperar, luego de quince años, la mayor parte de los manuscritos que componían la legendaria Biblioteca de Tombuctú de los ancestros Kati.


El contenido del Fondo Kati

Como ya se sabrá, la inmensa riqueza literaria de los Kati conformó una verdadera biblioteca donde se aprecian textos de los temas más diversos.

De los más tres mil manuscritos que componen el Fondo Kati, 300 son de autores andaluces, 100 de renegados cristianos, 60 de comerciantes judíos y más de 2500 de variada temática árabe medieval. Todos los campos del saber están representados: Religión, Derecho, Teología, Mística, HistoriaMedicinaMatemáticasLógicaFilosofía, Filología, entre otros.

Albrecht Hofheinz y John Hunwick de la Northwestern University de Illinois, Estados Unidos, han estudiado la catalogación de los manuscritos, basándose en las diversas temáticas de los documentos.


También es posible encontrar manuscritos cronológicos, los cuales nos narran la vida y sucesos de diversos periodos. Dentro de la clasificación de los universitarios de Illinois se puede distinguir dos tipos de obras cronológicas; las de información, que oscilan con datos entre el siglo XI y el siglo XIX, y las de soportes documentales, que varían entre el siglo XV y el siglo XIX.

Además de todo ello, como queda reseñado, la Biblioteca contiene centenares de manuscritos, copias y comentarios de autores hispano-musulmanes de los siglos X al XV.

El actual conservador del Fondo Kati, Ismael Diadié Haidara Kati defiende que pueden ser estudiados en esta Biblioteca temas tan importantes para nuestra historia como las migraciones judaicas de finales del XV y comienzo del XVI, la participación de los moriscos y renegados cristianos en los ejércitos de Joder, que conquistaron el Imperio Songai, así como las migraciones hispanomusulmanas en el último tercio del XV, a través de la propia familia Kati.

En los últimos años, el Fondo Kati, a través de su conservador, Ismael Diadié Haidara Kati, ha solicitado ayuda ante distintos entes para la salvación de los documentos y, específicamente, para la reprografía por sistema analógico o digital, el repertoriado de los manuscritos, su restauración y la construcción de un edificio que albergue la Biblioteca.

El actual patriarca de la familia Kati había realizado contactos con instituciones públicas europeas, norteamericanas y españoles a fin de recabar ayuda para la conservación del Fondo Kati; que, desde su nueva recopilación, se habían tenido que guardar en baúles y cajas, con mucha seguridad, en la morada de adobe de Ismael Diadié Haidara Kati, razón por la que, sin métodos de regeneración, comenzaron a arruinarse.

En España, el Ayuntamiento de Cuevas de Almanzora, la Diputación de Almería, la Junta de Andalucía, la Junta de Castilla-La Mancha, el Ministerio de Cultura y la Agencia Española de Cooperación, fueron sus principales organismos que otorgaron diversas disposiciones para el Fondo Kati.

También a nivel internacional se han realizado diversas gestiones y, de hecho, han recibido algunas ofertas de la Northwestern University de Illinois, la Universidad de Oslo, la Fundación Al-Furqan -conocida como Islamic Heritage Foundation- de capital saudí, pero con sede en Wimblendon, Reino Unido, así como la Ford Foundation.

Las ofertas citadas no se materializaron, por requerir en algunos casos la salida de los manuscritos de Malí y por suponer la pérdida del control del Fondo Kati por parte del clan. También pesa que los actuales gestores del Fondo –miembros del clan Kati- prefieren concluir un acuerdo con alguna entidad española, dada la vinculación histórica de la familia con su país de origen y la relevancia de algunos documentos del Fondo Kati para la historia del exilio andalusí.


Manifiesto de algunos intelectuales sobre el Fondo Kati


La idea de que el gran legado cultural del clan Kati pudiese desaparecer causó gran conmoción entre los medios de comunicación, diversos periódicos de diferentes nacionalidades publicaron algunos reportajes sobre la cuestión, pero el 25 de Febrero de 2000, veía la luz un manifiesto de intelectuales por la salvación del Fondo Kati. Algunos de los firmantes era el Premio Nóbel de Literatura José Saramago, los escritores Juan Goytisolo, Antonio Muñoz Molina y el hispanista francés Bernard Vincent.


El manifiesto de los intelectuales contenía el siguiente texto:
"Hoy tres mil manuscritos de una familia exiliada de Toledo, la Familia Kati están en peligro de destrucción en Tombuctú. El diario ABC de España, News and Events de la Northwestern Uiniversity de EEUU, el Boletín de la Saharan Studies Association de EEUU, y el 26 Mars de Mali llevan meses señalándolo en vano.

John Hunwick, de la Universidad de Evanston, EEUU, considera que esta Biblioteca hace comparable a la curva del Níger al Nilo y al Mar Muerto en lo que a manuscritos se refiere. Estamos de hecho, a nivel de documentos, ante el más importante legado andalusí fuera de las fronteras de España.

La familia Kati, se exilió en Toledo en Mayo de 1468. Se instaló desde entonces en la Curva del Río Níger (Mali), donde se mestiza con la familia real de los Sylla (1470), los renegados portugueses (1591), y los comerciantes sefardíes de Fez (1766).

El más conocido de esta familia es Mahmûd Kati, cuya obra histórica, el Ta´rîkh el Fettaâsh fue reeditada bajo los auspicios de la UNESCO en su colección de obras representativas, Serie Africana. Los trabajos de Brun (Francia), Nehemia Levtozion (Israel), J. Hunwick (EEUU) Madina Ly Tall (Mali), Zakari Dramani Issofi (Benin), Adam Bâ Konaré (Mali) y Michael Timowsky (Polonia) muestran la importancia de esta obra de los Kati y su importancia en el nacimiento de la escritura de la historia en África.

En este Fondo existen documentos únicos sobre la penetración del Islam en España, el destino de las familias visigodas después de la caida del reino de Toledo, el exilio en África de miles de hombres de letras andalusíes como Es-Saheli de Granada y Sidi Yahya al Tudelí, el paso de León el Africano por la curva del Níger o la conquista del Imperio de Songhay por el almeriense Yawdar Pasha y su ejército de moriscos y renegados españoles y portugueses....así como varios centenares de manuscritos andalusíes.

Tememos la dispersión y desaparación de 5 siglos de historia de una familia ibérica en África.
Cada día que pasa, un documento puede destruirse y con cada manuscrito perdido desparece una porción de la historia de la humanidad.

Por tanto, sumamos nuestra voz a la del poeta José Angel Valente para que se salve urgentemente este tesoro hispano-portugués, único en África".


En total fueron treinta y un literatos contemporáneos los que plasmaron su firma en este manifiesto, sus nombres se expresan a continuación:

José Saramago, Michel Abitbol, Seydou Badián Kouyaté, Alida Jaye Boye, Francisco Carrión, José Da Silva Horta, Ousmane Diadié Haidara, Gaussou Diawara, Antonio Díaz Farinha, Alfonso Domingo, Atilio Gaudio, Concepción García de la Torre, Mamamdou Gologo, Juan Goytisolo, John Hunwick, Ferrán Hiniesta, Antonio Llaguno, Rafael López de Guzmán, Vitorino Godinho Magalhaes, Antonio Muñoz Molina, Purificación Martos, Ulises Ramos, Alicia Relinque, Juan Manuel Riesgo, Dramamme Samoura, Pep Subirós, Sam Keïta, Sylla Abdoulaye, Manuel Villar Raso, Fidel Villar Ribot y Bernard Vicent.

La Junta de Andalucía y la Biblioteca José Ángel Valente

El día 30 de Junio de 2002, luego de la gran controversia provocada por la posible pérdida del Fondo Kati terminó cuando el clan, dirigido por Ismael Diadié Haidara Kati, llegó a un acuerdo con la Junta de Andalucía, por medio de la 
Consejería de Relaciones Institucionales de dicha comunidad autónoma de España.

El proyecto cubre en gran parte los ideales de la familia Kati, los manuscritos quedarán en Malí.
La Junta de Andalucía construirá en Tombuctú una biblioteca con un coste de 150.253 euros, de los que 120.202 serán aportados por la consejería de Relaciones Institucionales, mientras que la familia Kati pondrá el resto, esto se puede ver expresado en el Gráfico superior. El convenio prevé también la microfilmación de los manuscritos para su consulta por los investigadores a través del Centro de Estudios Almerienses. El texto enviado por la Junta de Andalucía concluía de la siguiente manera:

"Es nuestro deseo que la colaboración que ahora iniciamos se perpetúe a lo largo del tiempo y sirva para estrechar los lazos de Andalucía y los descendientes de sus hijos que un día emigraron a la Curva del Níger, mediante la realización de convenios anuales entre la Junta y el Fondo Kati"

La biblioteca llevará, por decisión de la familia Kati, el nombre del poeta José Ángel Valente, el más enérgico defensor de este histórico legado, fallecido en 2002. "Fue quien más me ayudó en España a salvar el fondo", asegura Ismael Diadié Haidara Kati. Las obras del nuevo edificio, que se levantará cerca de la casa actual, comenzaron el 15 de octubre de 2002.

Diadiè también lanzó la idea de "apadrinar" un manuscrito para su restauración por 15 euros (Caja General de Ahorros de Granada, número de cuenta: 2031/0006/85/0100135919).

Por fin, en septiembre de 2003, la Biblioteca de Tombuctú se ha hecho realidad tras un año de obras. Un edificio de 800 m2 con más de 3.000 volúmenes en su interior. La biblioteca cuenta con tres ambientes principales, uno donde serán conservados los manuscritos, otro donde se procederá a aplicar las ciencias actuales para poder reestructurar y recuperar todos los manuscritos que sean posibles, cabe señalar también que luego de la propuesta de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Cultura de España donó más de 90.000 euros para comenzar a regenerar cien manuscritos. Por último, el tercer ambiente de la biblioteca se encuentra destinado a los estudios y análisis de la información proveída por los documentos del Fondo Kati.


Pero los aportes de España no concluyen aquí, recientemente la Consejería de Relaciones Institucionales en conjunto con la Biblioteca Viva de Al-Andalus, en Córdoba, España, realizaron una exposición que narra la creación y conservación del Fondo Kati, con el fin de promover el proyecto de la conservación de los manuscritos e interesar a la gente sobre este proyecto.

Conclusión

"LA BIBLIOTECA KATI COMO VEHÍCULO DE COMUNICACIÓN INTERGENERACIONAL"
Miguel Camacho Ramírez.

Consejería de Relaciones Institucionales. Junta de Andalucía

Aunque exista un compromiso para poder disponer en Andalucía de una copia microfilmada de los manuscritos, esa labor debe ser llevada a efecto una vez haya concluido una ingente labor de restauración de los mismos dado el estado en el que se encuentran en la actualidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que, aunque existen otros soportes como vitelas, la práctica totalidad de los documentos están sobre papel, ya sea fabricado en talleres árabes, como el de los manuscritos del XIV y el XV, ya sea papel europeo, soporte de los documentos a partir del XVI.

Las vicisitudes vividas por la Biblioteca han dañado gravemente algunos manuscritos, las inundaciones han borrado las escrituras de algunos, los incendios han calcinado otros en parte y las termitas han devorado otros. Existen manuscritos amputados a veces o destruidos por la mano poco inteligente del hombre.

Se hace necesario, pues, que previamente a los trabajos de reprografiado se realice una cuidadosa restauración de los manuscritos en la que iniciativa privada puede jugar un importante papel.

La Biblioteca ha sido diseminada y repartida para ser ocultada entre los "laluyi" en remotos lugares como Kirschamba y otras aldeas donde todavía hoy no ha llegado la luz eléctrica y su único acceso es por piragua tras varias horas de navegación desde Tombuctú a través del Níger. Los "laluyi" lo han hecho convencidos de que en la Biblioteca estaba una parte importante de su historia y de sus propios orígenes como colectivo. La Biblioteca supone para ellos una labor de comunicación entre generaciones que el Consejo de Familia, tan potente en su organización social, ha hecho ver a cada nueva generación transmitiéndole la importancia de conservar unos escritos en los que se relataba su origen.

También para nosotros constituye un vehículo de comunicación con nuestra propia historia, con los Arma y la gesta de Yuder Pachá, con el exilio andalusí, con las historias de judíos y renegados que se pueden rastrear en las marginalia.

Por último señalar que Mali es uno de los países más pobres del mundo.


El país, el más extenso de África Occidental, cuenta con 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales vive en la más extrema pobreza.

Periférica y distante casi 1.000 kilómetros de la capital del pais, Tombuctú, -a orillas del desierto y el Níger, con poco más de 5.000 habitantes estables, 3 mezquitas y algún hotel-, preside una extensísima región con los índices de pobreza más acusados de todo el país y la más absoluta falta de infraestructuras. Así las cosas, todo proyecto de cooperación que se ponga en marcha supone un respiradero para la endebleeconomía de la zona, condenada a la subsistencia y en condiciones muy difíciles. Es muy importante, pues, la sensibilización y los proyectos de desarrollo en ésta área. El proyecto de la Biblioteca es una gota de agua en un mar de necesidades, pero su puesta en valor puede ser una caja de resonancia que alimente el interés por una zona tan deprimida.

La repercusión mediática de la iniciativa ha despertado interés por la zona. Baste con señalar, a título de ejemplo, que la aparición de una laluyi casi ciega en un reportaje de televisión con motivo de la primera piedra supuso de manera inmediata la aparición de asociaciones y colectivos dispuestos a facilitar su tratamiento médico, incluso si eso suponía traerla a Málaga. Han aparecido Ayuntamientos dispuestos a hermanarse con aldeas de población Arma o Laluyi para contribuir con sus partidas de cooperación para paliar carencias en sanidad o educación. En este sentido ha cristalizado el hermanamiento entre Kirschamba y Constantina pese al poco tiempo transcurrido, ya que los medios de comunicación dieron sus informaciones hace escasamente un mes, a raíz de la primera piedra de la Biblioteca.

Se hace necesario impulsar proyectos en este sentido, estamos seguros que de esta manera se contribuirá, no sólo a comunicar socialmente la recuperación de una parte ignorada de nuestra historia y nuestra cultura, sino a poner en marcha una importante labor social.

Bibliografía

  • "El periplo de una Biblioteca" http://www.andarines.com/viajesyviajeros/bib-tombuctu.html
  • "El Fondo Kati"
http://www.sum.uio.no/research/mali/timbuktu/privates/kati/articles.html
  • "Exposición Fondo Kati: una biblioteca andalusí en Tombuctú"
http://www.arabismo.com/una_convocatoria.php3?i=245
  • "Historia Pre-Colonial Africana"
http://berclo.net/page99/99es-afr-notes.html
  • "Los Manuscritos Andalusíes de la Familia Kati en Tombuctú"
http://www.andalucia.cc/axarqiya/fondo_kati.htm
  • "Una Biblioteca Morisco-Andalusí en Tombuctú"
http://www.alyamiah.com/cema/modules.php?name=News&file=article&sid=52
  • "Biblioteca de Kati – 500 años de supervivencia"
http://www.webcciv.org/Actualidad/actualidad_220603_memEspaTombuctu.htm

Mattia Casali Guidugli

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