sábado, 26 de julio de 2014

LA PIEDRA EN EL LAGO (Nuestra Actitud es Contagiosa)

Un pequeño relato sobre cómo nuestra actitud cambia nuestro entorno. Nuestras acciones tienen su efecto a nuestro alrededor, y en las personas que nos rodean.



Era una mañana de sábado de uno de los primeros días de primavera, un día de esos que ya el Sol se atreve a brillar por encima de las nubes, sin complejos de invierno y hace resplandecer las primeras flores de la temporada. Era un día distinto, en el ambiente se respiraba algo especial. Las personas se cruzaban unas con otras y se saludaban dándose los buenos días, aún sin conocerse.

La escena era reconfortante, en ese parque rodeado de bancos para sentarse alrededor del lago artificial, en el que flotaban nenúfares y se movían graciosas ocas, cisnes y patos. En uno de esos bancos se podía distinguir la figura, gris y triste de un hombre de unos 40 años, que esperaba a alguien (era evidente pues no paraba de mirar el reloj). El hombre, al que por razones obvias llamaremos Tristán, estaba sentado y absorto en sus pensamientos, con la mano acariciándose la barbilla y la mirada perdida en el horizonte, una mirada que traspasaba cualquier elemento de la escena que le rodeaba.


Cinco minutos antes de la hora convenida, llegó él. Con paso firme y decidido se acercaba al banco ocupado por Tristán que lo miraba con un sentimiento mezclado entre envidia (¿sana?) y admiración. Tristán observaba cómo se acercaba su amigo, con el porte erguido, los hombros hacia atrás, la frente alta, y saludando a las personas con las que se cruzaba con una sonrisa en los labios.

Ángel llegó al banco y saludó efusivamente a Tristán, ofreciéndole su mano para estrecharla con fuerza, una vez que le estrechaba la mano, tiró de Tristán, hasta que éste se puso de pie, para darle un fraternal abrazo, al cual respondió Tristán con emoción.

Los amigos compartieron el banco y empezaron a hablar, ya hacía algunos meses que no se veían. La charla empezó sobre algunos temas intrascendentes, pero Ángel sabía que su amigo Tristán no lo había citado allí para hablar de cosas banales, así que le preguntó directamente:

-     -  Tristán, amigo. Sé que me has llamado porque crees que puedo ayudarte en algo, sabes que somos amigos y no tenemos que andarnos por las ramas. Dime, Tristán, ¿en qué puedo ayudarte?.

-       - Ángel, te agradezco que hayas venido hasta aquí, no esperaba menos de ti, sé que puedo contar contigo, me lo has hecho saber siempre. Necesito hablar contigo, sólo quiero eso, poder hablar contigo y que me des una opinión.

-       - Dime Tristán, te escucharé sin interrumpirte, cuéntame.

-       - Bien, mira Ángel, desde un tiempo a esta parte todo me sale mal. Estoy en un circulo vicioso del que no puedo salir. No sé que fue primero, pero tengo problemas en el trabajo, al llegar a casa discuto con mi esposa, no trato bien a mis hijos, que cada vez están mas rebeldes, y cada día me encuentro peor. Es un infierno, me encuentro incapaz de afrontar todo esto y cada vez va a peor. Me pregunto que mas me puede pasar, porque estoy seguro que esta espiral no va a acabar.

Tristán calló por unos segundos para poder deshacer el nudo que se la iba haciendo en la garganta, tomo aire y prosiguió:

-       - Mira Ángel, yo pienso en ti y eres todo lo contrario, la gente te aprecia, todos callan cuando tu empiezas a hablar, tu mujer te adora y eres capaz de cualquier cosa, siempre estás positivo. ¡ Todo a tu alrededor es fantástico ¡ Eres un imán para la buena suerte… - Tristán comenzó a sollozar – Ayudame Ángel, díme cómo lo haces.

Ángel puso cálidamente su mano sobre el hombro de su amigo y trató de calmarlo con la mirada.

-       - Amigo Tristán. Tienes que salir de esa espiral, tienes que parar la rueda. Yo no sé si soy el mas apropiado para responderte, pero te diré una cosa muy importante: “Tu eres La piedra del Lago”...


Tristán cesó de sollozar y miró fijamente a Ángel, esperando que le explicase que era eso de La piedra del Lago.

-       - No me mires así, Tristán. Si, amigo, eres cómo… bueno mejor acompáñame.

Ángel se dirigió a la orilla del lago seguido por Tristán, al llegar al borde del lago artificial miró hacia el suelo y encontró una pequeña y redondeada piedra negra, que tomó y guardó en su mano. Se dirigió a Tristán y le dijo:

-       - Tristán, ¿qué ves en el lago?, dime todo lo que ves en él y que ambiente se respira.

-        - Bueno, pues veo que el agua está calmada y tranquila, veo unos quince o veinte nenúfares, en uno de ellos hay una rana, algunas libélulas y una familia de cuatro patos, dos ocas y tres cisnes. Lo normal en un lago.

-       - Bien, Tristán. Vemos un lago tranquilo, sereno, con una familia de patos aparentemente en buena sintonía, una rana cantando feliz, y demás elementos… pues observa esto.

Ángel dio un paso atrás echó su brazo con fuerza hacia atrás y lanzó con todas sus fuerzas la piedra negra justo al centro del lago. La piedra cayó, con estrépito en medio del lago salpicando todo a su alrededor, de inmediato, cómo si de una onda expansiva se tratase, se crearon círculos alrededor de la zona del impacto. Los nenúfares se tambalearon, la rana huyó despavorida, las libélulas desaparecieron, quizás alguna con el nerviosismo fue víctima de la rana, la familia de patos alzó el vuelo y los cisnes y las ocas se escondieron entre las cañas. La acción de Ángel no solo tuvo consecuencias dentro del lago, sino que a su alrededor las personas que paseaban empezaron a recriminar a Ángel tal acción, propia de un chico travieso, no de un adulto.




-       - ¿Pero que has hecho Ángel?

-       - Te lo voy a explicar Tristán. El lago es todo lo que te rodea, podemos ver nenúfares que pueden ser familiares y amigos, libélulas que pueden ser vecinos y compañeros de trabajo, la rana que si quieres puede ser tu jefe, la familia de patos que puede ser la tuya misma y las ocas y cisnes que puedes elegir tu mismo su papel. La piedra eres TU, Tristán, de tu actitud depende todo tu "ecosistema". Has visto cómo esa piedra tóxica negra al caer ha contaminado todo el lago, todos han huido y lo que antes era calma y bienestar se ha transformado en caos y desastre. Imagina que en vez de una piedra negra hubiésemos echado una pluma blanca, en ese caso no hubiese pasado nada. La piedra y las ondas que produce tienen efectos devastadores, Tristán, por muy grande que sea el lago, las ondas que produce la piedra llegan hasta la orilla.

-       - Te comprendo, Ángel. Quieres decir que debo de cambiar mi actitud, para que todo cambie a mi alrededor, ¿no es así?

-       - Así es amigo. Cuando te levantes, lo primero que debes hacer es besar a tu mujer, da igual lo que pasara ayer, bésala. Después de desayunar sal a la calle para ir a trabajar, camina erguido, con los hombros hacia atrás, la frente alta y con los puños cerrados con confianza en ti mismo, saluda a todas las personas con las que te cruces, el primer día se extrañarán, pero los siguientes días te saludarán sonriendo, si vas en coche a trabajar, no escuches la radio de noticias, te amargan la vida, escucha una emisora de música. Al llegar a trabajar saluda a todos… ¿Me entiendes, Tristán? Si cambias tu actitud por una actitud positiva, ésta se hará contagiosa, todo a tu alrededor cambiará, todo mejorará.


-       Te entiendo, Ángel, soy la Piedra del Lago, pero a partir de ahora ya no seré la piedra tóxica negra, seré la piedra blanca. Gracias amigo, dame un abrazo.

Diego Gallardo

jueves, 24 de julio de 2014

EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS

Este cuento nos enseña un truco para no mezclar las preocupaciones del trabajo con la familia y no llevar problemas a casa que amarguen el entorno familiar.



Un señor había contratado a un carpintero para ayudarle a reparar su vieja granja, acababa de finalizar su primer día de trabajo muy duro.

El pobre carpintero pasó una jornada bastante complicada, su sierra eléctrica se había dañado y le había hecho perder una hora de su trabajo y ahora, para colmo de males, su antiguo camión se negaba a arrancar.

El señor se ofreció a llevarlo a su casa y recogerlo al día siguiente para terminar el trabajo.

Mientras lo llevaba a su casa el carpintero permaneció en silencio, mientras el señor mirándolo de reojo pensaba:

"vaya día mas desastroso para este hombre, debe de estar bastante enfadado, se le ha roto la sierra, después el camión..." 

Una vez que llegaron frente a la casa del carpintero, que vivía en una humilde casita con tejado rojo y un pequeño jardín delantero donde florecían algunas rosas y había algunos árboles frutales, le invitó a conocer a su familia.

El señor aceptó entrar en su casa a conocer a su familia, mientras se dirigían a la puerta, el carpintero se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.



Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación.

Su bronceada cara sonreía plenamente.

Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un  beso a su esposa.

Posteriormente acompañó al señor hasta el coche.




Cuando pasaron cerca del árbol, éste sintió curiosidad y le preguntó acerca de lo visto cuando entraron.


"Ese es mi árbol de los problemas", contestó.


"Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen a mi casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así  que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Luego a la mañana los recojo otra vez."


"Lo divertido es..." -dijo sonriendo- "que cuando salgo a la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior".

* Todos debemos de encontrar nuestro "Árbol de los problemas", para dejar fuera de nuestra casa y nuestra familia los problemas que nos aturden.


Diego Gallardo

domingo, 20 de julio de 2014

CARNE DE CABALLO o POTRO: Una de las mas Sanas y Nutritivas

La carne no debería de ser el elemento principal de nuestra dieta, aunque su consumo tiene innumerables beneficios. Sin tener en cuenta las consideraciones éticas de su ingesta, la carne es una importante fuente de proteínas, vitamina B12, hierro, potasio, fósforo y zinc. Pero debemos de tener claro que no todas las carnes son iguales.



Los consumidores distinguimos dos tipos básicos de carne, la “Carne Blanca” y la “Carne Roja”. 

El color se determina por el nivel de mioglobina presente en cada animal. La mioglobina es una proteína que contiene hierro y cuya presencia es más elevada en las carnes “rojas”. 

Las carnes blancas suelen ser las de ave, y las rojas las de mamífero. Pero no siempre es así. Por ejemplo, el conejo es un mamífero y su carne es blanca y podemos considerar que es de las más saludables.

¿Qué carnes son las más beneficiosas?

En general, los dietistas y nutricionistas recomiendan priorizar el consumo de carnes magras, que tienen menos grasa: es decir, mejor pollo, conejo o pavo, que ternera, cordero o cerdo. Ahora bien, ninguna de las carnes convencionales es la más saludable que podemos tomar (aunque constituyan la práctica totalidad de nuestra ingesta). 

Hay diversas carnes exóticas que tienen mayores beneficios, y cuyo consumo deberíamos empezar a considerar. Pero dejando de lado, de momento) las Carnes Exóticas, hoy quiero hablar de la Carne de Caballo o Potro.

El consumo de la Carne de Caballo o Potro en nuestro país estaba bastante extendido: en casi todos los barrios había una Carnicería Equina, en la actualidad pocas familias la consumen con frecuencia. Aunque quizás deberían.




El caballo es una carne roja, pero en comparación con la carne de ternera (a la que más se parece) tiene menos calorías y mucha menos grasas: menos del 2%. También es una excelente fuente de hierro y zinc. Se puede realizar con ella todas las preparaciones típicas de la carne de ternera.
  

Comparando la Carne de Caballo con la Carne de Ternera y la Carne de Cerdo:


Contiene menos Grasas que la carne de vacuno o la de cerdo. En grasas presenta un nivel de 2 ó 3 g por cada 100 g de carne. Si lo comparamos con la carne de vacuno notamos la diferencia, entre 4 y 10 g por cada 100 g de carne de vaca. Y si lo comparamos con la carne de cerdo o la de cordero, entonces no hay color porque éstas carnes tienen 16 g de grasas por cada 100 g.

La relación de ácidos grasos insaturados y ácidos grasos saturados es mucho mejor en la carne de caballo que en la carne de vacuno, esto quiere decir, que los ácidos grasos insaturados son mayores que los ácidos grasos saturados (más saludable).


Si hablamos de las proteínas, la carne de caballo es similar o mayor a la de vaca. En la carne de caballo se sitúa en 20 g por cada 100 g, y en la vaca, dependiendo de la variedad, la zona de corte escogida, está entre 16 y 20 g por cada 100 g de carne de vacuno.


Sin duda, una muy buena opción es la Carne de Caballo, con menos grasas y mas proteínas que las otras, la convierte en una carne idónea para personas que quieran cuidar su dieta.

Diego Gallardo


Fuentes: ElConfidencial , nutricion.nichese


domingo, 13 de julio de 2014

LAS COSAS QUE DE VERDAD IMPORTAN

Un cuento que nos habla de darle importancia a las cosas realmente importantes, valiosas y relevantes en la vida.



“Un día, un viejo profesor fue contratado para dar una sesión de formación, sobre la planificación eficaz de su tiempo, a un grupo de quince ejecutivos de grandes compañías norteamericanas.

El viejo profesor solamente tenía una hora para hablar sobre esta materia, así que se las ingenió para poder trasmitirles su idea en tan poco tiempo, una hora.

Parado, delante de ese grupo de élite (que estaba listo a anotar todo lo que el experto le iba a enseñar), el viejo profe los miró uno por uno, atentamente, y les dijo "Vamos a hacer un experimento".

Debajo de la mesa que lo separaba de sus alumnos, el profesor movió un inmenso tarro de vidrio de más de 4 litros, que puso cuidadosamente en la mesa.

Luego sacó alrededor de doce piedras tan grandes como bolas de tenis y las depositó cuidadosamente, una por una en el gran tarro.

Cuando el recipiente se llenó hasta el borde y era imposible agregarle una sola piedra más, levantó lentamente los ojos hacia sus alumnos y les preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"




Todos respondieron: "Sí."

Esperó unos segundos y agregó : "¿Están seguros?"

Entonces, él se agachó de nuevo y sacó de debajo de la mesa un recipiente lleno de piedrecillas pequeñas.

Con mucho cuidado, él agregó las piedrecitas sobre las piedras grandes y sacudió ligeramente el tarro. Las pequeñas piedras se infiltraron entre las grandes... hasta el fondo del tarro.

El viejo profesor levantó nuevamente los ojos hacia su auditorio y reiteró su pregunta: "¿Les parece que el tarro está lleno?"

Esta vez sus brillantes alumnos comenzaron a entender el experimento y dudaron.

Uno de ellos respondió: "¡Probablemente no!"

"Bien", respondió el viejo profesor. Se agachó nuevamente y esta vez sacó de debajo de la mesa una bolsa de arena de la playa. Con mucho cuidado agregó la arena al tarro. La arena rellenó los espacios existentes entre las piedras y las piedrecitas.

Una vez más, preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"

Esta vez sin pensarlo dos veces y en coro, los brillantes alumnos, respondieron: "¡No!"

"¡Bien!", respondió el viejo profesor.

Y como se esperaban sus prestigiosos alumnos, el hombre cogió la botella de agua que estaba sobre la mesa y llenó el tarro hasta el tope.

El viejo profesor levantó entonces los ojos hacia su grupo y preguntó: "¿Qué gran verdad nos demuestra esta experiencia?"

Hubo unos instantes de silencio.

El más audaz de sus alumnos, reflexionando sobre el tema de este taller, respondió:

"Esto demuestra que incluso cuando creemos que nuestra agenda está completamente llena, si lo deseamos realmente, podemos agregar más citas, más cosas para hacer."

"No", respondió el viejo profesor. "No es eso, pero gracias por tu aportación".

“La gran verdad que nos muestra esta experiencia, es la siguiente:

"Si uno no mete las piedras grandes primero en el tarro, jamás podría hacer entrar el resto después."

Hubo un gran silencio, en el que cada uno estaba tomando conciencia de la evidencia de estos propósitos.





El viejo profesor, dijo entonces:

"¿Cuáles son las piedras grandes en sus vidas?"

"¿Su salud?"

"¿Su familia?"

"¿Sus amigos?"

"¿Realizar sus sueños?"

"¿Hacer lo que aman?"

"¿Aprender?"

"¿Defender una causa?"

"¿Relajarse?"

"¿Tomarse el tiempo...?"

"¿O cualquier otra cosa?"

"Lo que hay que entender, es la importancia de meter esas PIEDRAS GRANDES en primer lugar en la vida.

Si no, uno se arriesga a no lograr lo que anhela en la vida.

Si uno le da prioridad a las cosas sin importancia (las piedrecitas, la arena) uno llenará la vida, pues, de cosas sin 
importancia y no tendrá suficiente tiempo para consagrar a los elementos importantes de la vida."

Aquí acaba esta aleccionadora historia del profesor y sus alumnos...

Y ahora yo te planteo a ti que estás leyendo este artículo: 

¿Cuales son las piedras grande para ti?

¿Cuales tienes en tu tarro y cuales estas dejando por fuera ?

"Enseguida, no esperes mas, mételas primero en tu tarro y no pierdas el tiempo con las cosas sin importancia, las piedrecitas y la arena"

viernes, 11 de julio de 2014

La Hora de "VACIAR EL VASO"

Creo que está llegando el momento en el que debemos de hacer una reflexión muy profunda, y llevar a cabo lo que dice el título de este artículo. Es la hora de Vaciar el Vaso¿Qué quiere decir esta frase?


Con pocas palabras, con pocas letras, encierra un significado importante. “Vaciar el Vaso” es un ejercicio de compromiso, de fuerza interior, de sinceridad con uno mismo y de humildad, “Vaciar el Vaso” implica que quizás, es necesario deshacerse de determinados conceptos y preceptos tóxicos, ideas y sentimientos, recuerdos y momentos marcados en nuestra memoria, para volver a conseguir un avance. Sacar de nuestro interior todo aquello que nos limita y nos entorpece, todo aquello que nos ocupa sitio y no nos beneficia en nada.

Se trata de dejar sitio libre, desocupar, reorganizar y reubicar. Y sobre todo, tener espacio suficiente, una vez que nos hemos deshecho de lo inservible, una vez que hemos desintoxicado, para todo lo nuevo, positivo y provechoso. Si no hacemos primero una limpieza y dejamos vía libre a todo lo bueno que viene, ésto nunca llegará.


En este aspecto hay que destacar lo siguiente: al igual que si en un vaso que contiene agua contaminada, echamos un poco de agua pura y limpia, ésta se contamina y se vuelve tóxica, de la misma manera, si en nuestro interior anidan sentimientos, ideas, recuerdos y conceptos "contaminados", todos los que entren en contacto con ellos se contaminarán.

Así pues estamos en el momento propicio para empezar la "cura" y la "limpieza" de nuestro "vaso". No se si cómo se dice estamos en una Nueva Era, o no, pero cada uno de nosotros debemos crearla.


Tenemos que Vaciar el Vaso, dediquemos unos minutos de estos días y repasemos todo nuestro contenido, hagamos un inventario de fin de campaña, deshagámonos de todo lo inservible, lo tóxico y lo que no nos deja crecer cómo personas. 

Dejemos una buen rincón libre de todo atisbo de contaminación y creemos un lugar confortable y saludable en nuestro interior para que todo lo positivo quiera entrar para habitarlo y quedarse para siempre. Seamos unos buenos anfitriones para todo lo bueno que tiene que venir, que es mucho, si creamos un escenario propicio.

Tengo muy claro que nosotros atraemos lo que queremos atraer, y que si esperamos activamente lo positivo, vendrá a nosotros, pero aún mas claro tengo que si dentro de nosotros germinan semillas de odio, rencor, maldad, y demás sentimientos negros es imposible que nada bueno germine entre tanta miseria interior.

Tenemos que Vaciar el Vaso, siendo conscientes de que nada se crea por casualidad, nada bueno nos aparecerá delante si somos negativos, mezquinos o ruines. 

Nada bueno nos ocurrirá si no lo creamos nosotros mismos fabricando el escenario adecuado para que ocurra, pero sobre todo no podemos construir algo importante si no nos deshacemos de todos los "escombros" anteriores.

Nada bueno vendrá a nosotros si no lo deseamos para nosotros y para los demás, no vendrá nada bueno a nosotros si deseamos algo negativo para nosotros o para los demás, si tenemos sentimientos negativos ya sea para nosotros o para otros, nada bueno nos espera.

Así que tenemos que Vaciar el Vaso, guardar en una caja todo lo que nos estorbe y nos limite y tirarlo bien lejos.

Tenemos que Vaciar el Vaso, si no no podremos beber el agua limpia y pura que nos espera, si no, nunca beberemos el agua nueva que sacie nuestra sed. 

Diego Gallardo

miércoles, 9 de julio de 2014

¿Que es ser feliz?

A menudo nos hacemos estas preguntas: ¿Qué es ser feliz?, ¿Qué necesitamos para ser feliz?, ¿Qué es lo que nos da la felicidad?



Es complicado dar respuesta a todas estas cuestiones, pero yo voy a dar mi opinión:
” La felicidad, no es algo definitivo, no es una meta, no es un destino. Se trata de buscar momentos de felicidad dentro de la vorágine de nuestra vida, es cómo encontrar la perla en la ostra, cómo encontrar la pepita de oro mientras cernimos kilos de residuos del río de nuestra vida.  La felicidad está hecha de momentos felices, y como tal hay que vivirlos intensamente y guardarlos en un lugar privilegiado de nuestra mente para saborearlos con el recuerdo cuando mas lo necesitemos “ 
Eso es para mi la felicidad, son momentos, son preámbulos, son esperas, son mariposas que van y vienen y mientras tanto, la vida fluye.



Hace poco escuchaba a un sabio contemporaneo decir:
El perro no es feliz cuando come, sino cuando nos observa preparándole la comida, entonces es cuando salta, ladra y brinca de alegría



El animal es feliz en la espera de lo ansiado, no en el consumo de lo ansiado, es feliz cuando está a punto de conseguir su meta.
¿Nos pasa a nosotros lo mismo?
Pues yo creo que si, que somos felices cuando tenemos algo que conseguir, una meta que alcanzar, un sueño que realizar.
Lo que nos da la felicidad, lo que nos da vida, es tener algo por lo que luchar:
Si sabemos el ¿porqué? encontraremos el ¿cómo?
Esa frase nos da la pista, si sabemos ¿porqué? luchamos, encontraremos el ¿cómo? conseguirlo, y en el camino hallaremos la felicidad.



Así pues:
Establece objetivos a corto plazo, te dará satisfacciones a corto plazo.
Fíjate metas que puedas alcanzar en poco tiempo y cuando estén conquistadas, establece otras metas y así sucesivamente, te dará confianza en ti mismo y felicidad.
La felicidad es un camino, en el que de vez en cuando encontramos piedras, agujeros, algún que otro sinsabor, pero en el fondo, caminar por ese camino es lo que nos da la felicidad.
Se trata, cómo diría cualquiera de nuestras abuelas, en tener la mente ocupada, mas que buscar la felicidad, a veces se trata de esquivar la infelicidad.
Debes de estar activo, muévete, sal a la calle, socialízate, conoce personas, inicia conversaciones, da el primer paso, no dejes pasar la ocasión.

Hace unos días puse una frase en facebook que gustó bastante:
“Empieza el dia con una sonrisa y veras lo divertido que es ver la cara de sorpresa de todo el mundo…”
Haz la prueba, sal una mañana de tu casa y sonríe y saluda a todas las personas con las que te cruces, o llamarán a la policía o al manicomio… ! es increíble! lo que debería de ser algo normal se ha convertido en una rareza…
En fin se feliz, y no olvides ningún momento feliz de tu vida, son el combustible para el espíritu.

Diego Gallardo

viernes, 4 de julio de 2014

La historia de las dos ranas (El Poder de las Palabras)

Una pequeña parábola sobre el tremendo poder de las palabras y el efecto de nuestros comentarios sobre los demás. A veces no nos damos cuenta que poseemos el poder de ayudar a los demás o de perjudicarlos con un simple comentario. 



Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.  Cuando vieron lo hondo que era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que no podrían salir de allí, que se dieran por  muertas.

Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible, ajena a los comentarios de sus compañeras.

Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo.

Cuando salió, las otras ranas le preguntaron una y otra vez: 

“¿No escuchaste lo que te decíamos?"

Pero la rana no contestaba, hasta que llegó otra rana que la conocía y le explicó al resto que no insistieran en preguntarle que esa rana era sorda.

Cuando la Rana Sorda estaba en el foso y veía a las otras gritándoles, pensó que la estaban animando a esforzarse más para salir del hoyo.


Esta historia contiene dos lecciones:


1. La lengua tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento compartida a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarle y finalizar el día.


2. Una palabra destructiva a alguien que se encuentra desanimado  puede ser lo que acabe por destruirlo. Cualquiera puede pronunciar palabras que roben a los demás el espíritu que les lleva a seguir en la lucha en medio de tiempos difíciles.




Tengamos cuidado con lo que decimos. Pero sobre todo con lo que escuchamos.  No siempre hay que prestar atención, utilicemos lo que es bueno, mantengámonos alejados de aquellos que nos hieren con sus palabras.

Hablemos de vida, de alegría, de esperanza, de sentimientos, a aquellos que se cruzan en nuestro camino.


El poder de las palabras...

A veces es difícil comprender que una palabra de ánimo pueda hacer tanto bien. Más difícil aun es comprender que no decir una palabra de ánimo pueda causar tanto mal.


NO nos quedemos callados, pero fíjate bien en lo que dices...

Diego Gallardo

martes, 1 de julio de 2014

Alguien tiene que empezar

Una reflexión sobre nuestra capacidad de cambiar el mundo, la sociedad que nos rodea y nuestra realidad.




Cuentan que hubo una vez un pueblo indígena castigado por el cielo. Estaba ubicado entre frondosas montañas, en una llanura en la que jamás calentaban los rayos del sol.

En el pueblo siempre reinaba la oscuridad y la penumbra, pues la montaña mas alta era precisamente la que estaba orientada hacía la salida del Sol así que impedía que los rayos del astro calentasen y alumbrasen al pueblo.

Los habitantes del pueblo estaban desesperados, los niños nacían débiles y siempre tenían un aspecto blanquecino y enfermizo. Enfermaban con facilidad y su carácter era tan frío cómo las largas tardes de invierno.


Cuentan que un día uno de los habitantes se cruzó con uno de los ancianos del poblado que caminaba torpemente rumbo a la montaña que ocultaba el Sol con una cuchara metálica en la mano.

Le preguntó: - ¿A donde va anciano, con esa cuchara?

A lo que el anciano contestó decidido: - Voy a cavar en la montaña hasta hacerla desaparecer para que de una vez por todas pasen los rayos del Sol.

El vecino asombrado le replicó: - Pero buen anciano, eso es un trabajo de años, es imposible para usted solo...

El anciano lo miró unos segundos y sentenció: - Alguien tiene que empezar...




Dicho esto se dio media vuelta y continuó su camino hacia la montaña.

Cuentan que el vecino fue corriendo a contarlo y muchos otros vecinos decidieron abastecerse de cucharas, palas y todo tipo de material y salir al camino para seguir al anciano y dicen que en pocas semanas, un par de días antes de que el anciano falleciera al pie de la derribada montaña, ésta había desaparecido y el Sol brillaba cada día en la llanura, en la que los niños empezaron a mejorar y a crecer sanos y fuertes.

Pero sobre todo, crecieron con una idea muy clara, no dejarse llevar por la muchedumbre que no actúa y dar un paso adelante para cambiar las cosas cuando la situación no es propicia, al fin y al cabo, cómo decía el anciano: "Alguien tiene que empezar".

Diego Gallardo