sábado, 15 de noviembre de 2014

COMO PASAR LA NAVIDAD CUANDO NOS FALTA UN SER QUERIDO (La Navidad y El Duelo)

Por mi experiencia personal y por mi trabajo de Gestor de Asistencia Familiar en DKV-Ergo, en el que doy asistencia a familiares de personas que acaban de fallecer, se lo difícil que resulta pasar éstas fechas cuando nos falta un ser querido. Sobre todo por lo que representan estos días de Navidad, en el que la familia se reúne.




Sin duda es complicado, por eso he querido compartir ésta pequeña guía de Paulina Sallés en la que nos marca algunas pautas para que sea un poco más llevadero.

Cómo enfrentar las fiestas tras la muerte de un ser querido

Sin negar que ésta sea una de las experiencias más tristes por las que debemos transitar en la vida, es necesario dar una luz de esperanza. Aquí, una guía para enfrentar fechas que hacen más vivos los recuerdos. 

La Navidad y el Año Nuevo son fiestas en que la familia se reúne, con alegría y entusiasmo. Pero para quienes han sufrido la muerte de un ser querido, éstas conllevan un estrés adicional, debido a que la tristeza, la angustia y en muchos casos la desesperación, hacen difícil que puedan integrarse a una celebración.

Estas fechas generalmente exacerban la pena y actualizan el duelo en las personas que lo han sufrido recientemente o no han podido aun superarlo. Es más, ya empezando Diciembre, comienza a aparecer la preocupación por cómo enfrentarlas, acompañada de síntomas anticipatorios, como por ejemplo, angustia, ansiedad, trastornos del sueño, pérdida de apetito y tristeza. A veces, incluso ver cómo el resto de las personas se prepara para las fiestas con entusiasmo, genera rabia, impotencia y una sensación de soledad y vacío existencial.


Sin negar que ésta sea una de las experiencias más tristes por las que debemos transitar en la vida, es necesario dar una luz de esperanza a quienes se encuentran recién en el primer tramo del camino, recordándoles que si han llegado hasta estas fechas, es porque siguen vivos a pesar de la muerte del ser querido.

La pena y el dolor aumentan durante las fiestas de fin de año.


Superar el duelo


Existen muchos modos de seguir adelante y superar el duelo. En un sentido terapéutico, se dice que una persona ha logrado sobreponerse cuando es capaz de recordar al ser perdido sin tanta angustia y dolor, consiguiendo generar nuevos proyectos, logrando posicionarse en el presente y mirar hacia el futuro sin olvidar el pasado.
Si bien no existen fórmulas mágicas ni estrategias que sirvan a todos por igual, es posible encontrar un modo que parezca, al menos cómodo, de pasar las fiestas.
En primer lugar, no es recomendable que una persona en duelo pase las fiestas solo/a, por ello, el primer consejo para los familiares y amigos es que hagan planes concretos que lo incluyan y no sólo le ofrezcan disponibilidad de manera difusa, como por ejemplo “llámame si quieres”.
Asimismo, es necesario que tengan presente que quien ha sufrido la pérdida probablemente asuma una actitud un poco más tranquila, estando más callado o claramente triste y eso se debe respetar, pero no es necesario que todos asuman una actitud de tristeza. No lo obliguen a sonreír ni a disfrutar, pero inclúyanlo en las conversaciones, permítanle expresarse si lo necesita y no evadan el tema de la muerte como si fuera un tabú. A algunas personas les sirve recordar al ser querido y es normal que lloren, incluso en las fiestas.
Para quienes están sufriendo la pérdida se recomienda que planifiquen cómo y con quienes van a pasarlas. Atrévase a decir no a un panorama que no le resulte cómodo o a alguna actividad que parezca incompatible con el modo en que se está sintiendo. Escoja personas que lo/a quieran y que entiendan su situación.
No niegue su tristeza, es un sentimiento normal y esperable y, por tanto no evite sentirla. Mientras más la contenga, más intensa se hace y hay mayores posibilidades de que ésta salga de un modo desbordante. Por ello, es bueno que se exprese de acuerdo a su personalidad. Es importante señalar que no todas las personas lloran, pues todos tenemos diferentes modos de vivir la pérdida y, no llorar, no es lo mismo que no sentir.
No disimule con la familia, ni con sus hijos a pesar que sean niños. Para todos resultaría extraño vivir una fiesta en que todo sea felicidad y diversión, ya que contrastaría mucho con la sensación y el comportamiento de los días previos.
Planifique, con su familia o con quienes comparta la pérdida algún ritual religioso o simbólico que le permita recordar u homenajear al ser perdido. Pero evite realizar actos que traigan a la persona a la actualidad, como por ejemplo, dejar un puesto para él/ella, comprarle regalos, etc. Es necesario asumir la realidad y no caer en la negación… La persona, ya no está con usted.
No se sienta culpable por celebrar, por reírse o pasar un momento agradable. Uno puede tener momentos de disfrute, y no por eso ser una mala persona o demostrar poco cariño por quien se fue.


Modifique las tradiciones en las que la persona perdida tenía un rol protagónico o comience otras nuevas. Esto resulta sano, a pesar que se pueda pensar que se le está reemplazando.
Evite beber alcohol en exceso o utilizar algún tipo de droga, ya que estas sustancias generalmente exacerban la tristeza y la angustia.
Y recuerde que la vida sigue, que uno no debe morir con sus muertos y que cualquier esfuerzo por estar mejor es positivo.


“Únicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor”, John Brantner.

Fuentes: Paulina Sallés, Guioteca
Fotos: Mercurio y EFE

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