domingo, 25 de enero de 2015

PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS MEDIANTE EJERCICIOS DE MUSCULACIÓN

Sin duda una de las enfermedades mas comunes, sobre todo en mujeres de edad madura, es la Osteoporosis. Tomar medidas de prevención puede evitarnos tan dolorosa patología. Una de esas medidas preventivas es practicar ejercicios de musculación.



La Osteoporosis es una enfermedad del Sistema Esquelético que se caracteriza por la disminución de la masa ósea y el deterioro estructural del tejido óseo, consiguientemente aumenta de la fragilidad de los huesos y la facilidad para desarrollar fracturas. Es una enfermedad propia de las personas en edad avanzada, especialmente afecta a las mujeres.



Se calcula que alrededor del 30% de las mujeres posmenopáusicas padecen osteoporosis, cuya incidencia aumenta exponencialmente con la edad a partir de los 70 años. La menopausia representa una de las principales causas de osteoporosis, a causa de una disminución de los niveles de estrógenos.

Para comprender mejor la osteoporosis, conocida como enfermedad silenciosa por no presentar síntomas, es necesario saber previamente algunos aspectos importantes de su desarrollo, origen, tipos y otros factores que interfieren directamente en la prescripción del programa ideal de musculación.

Los tipos de Osteoporosis:

La osteoporosis puede ser dividida en primaria y secundaria.

La OSTEOPOROSIS PRIMARIA tiene dos divisiones:

- Osteoporosis primaria Tipo I – La pérdida ósea pasa principalmente en el hueso trabecular. Está íntimamente relacionada con la pérdida de la función ovárica después de la menopausia.

- Osteoporosis primaria Tipo II – La pérdida ósea involucra hueso cortical y parece ser una aceleración del proceso fisiológico del envejecimiento.

La OSTEOPOROSIS SECUNDARIA corresponde a menos del 5% de los casos y parece ser que se debe a:

* Insuficiencia renal crónica

* Uso de Glucocorticóides

* Hiperparatiroidismo

* Hipertiroidismo

* Hipogonadismo

* Hiperprolactinemia

* Diabetes Mellitus

* Drogas (barbitúricos, corticosteróides, etanol, etc...)

* Inmovilización

* Síndrome de Mala Absorción

* Artritis reumatoide

* Escoliosis


Patogénesis:

Los cambios que toman al enflaquecimiento del hueso y a la fractura patológica varían en relación al lugar y origen. Los tres mecanismos relacionados a estos cambios son:

- Daño Irreversible de la microarquitectura del hueso

- La reducción de la masa ósea

- El aumento de la tendencia para las caídas.

Factores responsables de la fragilidad del hueso:

- La masa ósea reducida

- Incompleta reparación de los micro-daños causados por el uso normal del hueso, con la interrupción de la continuidad de los platos en el hueso trabecular.

- Las caídas

El diagnóstico y la administración de la osteoporosis se resume en reconocer la masa ósea reducida. En este contexto es importante distinguir las siguientes terminologías:

1. Osteopenia - Masa ósea reducida debido a la inadecuada síntesis de osteóides. La Osteopenia es un pre-condición para la osteoporosis.

2. Osteoporosis - Una enfermedad do esqueleto caracterizada por la masa ósea baja y deterioración de la microarquitectura del tejido óseo, llevando a la fragilidad y consecuente aumento del riesgo de fracturas.

Así, osteopenia es un factor de riesgo para la osteoporosis y osteoporosis es una disfunción.

Factores de predisposición:

De entre los múltiples factores que contribuyen a disminuir la densidad ósea podemos destacar:

• Menopausia: la disminución en la secreción de estrógenos que ocurre en esta etapa determina un aumento en el recambio óseo. Esto ocasiona una aceleración de la perdida de masa ósea.

• Edad: a partir de los 35 a 40 años se produce una pérdida fisiológica de hueso (alrededor del 0.5 - 1% anual).

• Andrógenos: la deficiencia de esta hormona en el varón conduce a la osteoporosis.

• Sexo: la masa ósea al finalizar el desarrollo es menor en la mujer que en el hombre.

• Corticoides: los niveles elevados de corticoides, ya sea endógeno como exógeno (medicamentos) cursan con osteoporosis con elevada frecue ncia.

• Hormona tiroidea: aumenta el recambio óseo, potenciando las pérdidas; de ahí el riesgo que entrañan los Hipertiroideos.

• Dieta: pobre en calcio y vitamina D, sobre todo si ocurre durante el crecimiento.

• Ejercicio físico: su falta durante el desarrollo dificulta la adquisición de una masa ósea adecuada. El sedentarismo, a cualquier edad, aumenta el riesgo de osteoporosis.

• Hábitos sociales: el tabaco, el alcohol y el café, favorecen el desarrollo de esta enfermedad.

Cuadro clínico:

La aparición de fracturas, con las consiguientes manifestaciones acompañantes (dolor, impotencia funcional, deformidad) constituye el rasgo clínico fundamental de esta enfermedad.

• Dolor. El dolor es el principal síntoma. En las fracturas de los huesos largos, como el fémur o el radio, se produce en forma brusca e intensa. En los aplastamientos vertebrales pueden distinguirse dos tipos de dolor: uno agudo, intenso y bien localizado; y otro sordo, continuo y de localización difusa. El primero, suele aparecer de forma brusca tras sufrir un mínimo traumatismo o realizar un pequeño esfuerzo (toser, levantar peso, agacharse), localizado en la línea media de la espalda y que aumenta con la movilización. Tras los primeros aplastamientos, el dolor llega a ceder totalmente, aunque cuando se han sucedido varios episodios puede quedar un dolor de tipo crónico, persistente y que suele ser de menor intensidad que el anterior. Probablemente el origen de este dolor radica en la contractura mantenida en los músculos de la región afectada.

• Deformidad. La acumulación de fracturas vertebrales provoca una serie de cambios en la estructura corporal. Suele decirse que cada compresión vertebral provoca la pérdida de 0,5 a 1 cm. de altura, por lo que no es de extrañar que exista una disminución progresiva de la talla que, en ocasiones, puede superar los 10 cm.

• Alteración de la movilidad. Además de la restricción de la movilidad que impone el dolor, la sucesión de aplastamientos vertebrales provoca una serie de  modificaciones en el hábito corporal que pueden dificultar la función respiratoria, la postura y la marcha, que se realiza a pasos cortos y arrastrando los pies.


La respuesta del hueso al entrenamiento con pesas:

La tensión (esfuerzo) mínima esencial se define como el umbral de estimulación que inicia la nueva formación del hueso. La tensión mínima esencial es teorizada como la fuerza por unidad de área aproximadamente igual a una décima parte del nivel de tensión necesario para romper un hueso.

Una fuerza que es igual o superior a la tensión esencial mínima, y que ocurre repetidamente, señalará a los osteoblastos para migrar para la región del hueso que está recibiendo el estimulo. Los osteoblastos comienzan el proceso de la formación del hueso a través de la deposición de fibras de colágeno en la matriz del hueso. Este primer paso para la adición (crecimiento) ocurre dentro de 8 a 12 semanas de sobrecarga al nivel mínimo de la tensión esencial. La mineralización de las fibras de colágeno debe, entonces, ocurrir a través de un período adicional igual para finalmente aumentar la densidad mineral ósea (DMO) del hueso. 

Consecuentemente, el tiempo mínimo estimado para estructurar el aumento de la DMO con las condiciones apropiadas de sobrecarga es de cuatro a seis meses.

La formación del hueso nuevo ocurre primariamente en el periostio, (la superficie más externa del hueso). El diámetro y la fuerza del hueso aumentan sin el comprometimiento del espacio necesario para la cavidad de la medula ósea y la vascularización en el centro del hueso. Este estándar de aumento permite que la fuerza sea distribuida a través de un área más grande de superficie y es un mecanismo protector contra el rompimiento o fractura.

El metabolismo del hueso se regula para asegurar que las fuerzas recibidas para cada área del hueso en bases habituales no exceden la tensión esencial mínima. La fuerza máxima del hueso es mantenida arriba de la capacidad voluntaria de producción de fuerza de la musculatura anexa.

El entrenamiento con pesas puede aumentar el hueso proporcionando aumentos periódicos más grandes que las cargas habituales aplicadas a ello.

Así, la tensión esencial mínima para el entrenamiento resistido variará entre los individuos basada en sus historias de actividades de carga ósea y del tipo y nivel actuales de actividad. La adaptación a la sobrecarga mecánica ocurre de manera más rápida en el esqueleto axial que en el esqueleto apendicular debido al porcentaje más elevada de hueso trabecular en el primero.

Tratamiento de la Osteoporosis:

Sin duda el mejor tratamiento lo constituye la prevención. El ejercicio físico, dentro de las limitaciones que imponga el estado de cada persona, representa una buena medida preventiva. Pasear durante 30 a 60 minutos, 3 a 4 veces por semana, podría ser suficiente. También son útiles los ejercicios dirigidos a tonificar la musculatura de la espalda. Debe aumentarse la ingesta de calcio, ya sea a expensas de productos lácteos o mediante la administración de sales de calcio. También deben cubrirse los requerimientos mínimos de vitamina D.

En situación de menopausia, la aplicación de estrógenos disminuyen claramente la pérdida de masa ósea y reducen significativamente la incidencia de fracturas vertebrales y de cadera (alrededor del 60%). Además, mejoran los síntomas menopáusicos y reducen hasta en un 50% la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Este tipo de tratamiento exige la realización de controles ginecológicos y mamarios cada 12 meses.

Cuando no es posible el empleo de estrógenos (ancianos, mujeres de más de 5 años de menopausia y varones que no requieran de testosterona), puede administrarse difosfonatos o calcitonina. Estos medicamentos han demostrado su capacidad para prevenir la pérdida de masa ósea, y disminuirían la incidencia de fracturas vertebrales y de cadera.

Los episodios de dolor (fracturas) deben tratarse con analgésicos y reposo durante 2 semanas (dependiendo de cada caso). Puede ser de utilidad el uso de calor local, así como el uso de corsés ortopédicos.

Prevención:

Las medidas preventivas deben dirigirse a conseguir el máximo capital óseo durante el período de desarrollo y a contrarrestar, en la medida de lo posible, los factores causantes de la pérdida posterior de hueso. Para ello, se deben seguir desde la infancia las recomendaciones descriptas en el tratamiento, ejercicio físico, ingesta adecuada de calcio y vitamina D, y corregir los factores de riesgo.

La administración de vitamina D y calcio reduce en un 50% la incidencia de fractura de cadera en mujeres mayores de 75 años.

Por último se puede adaptar una serie de medidas sencillas para reducir la frecuencia de caídas: adecuar el entorno de los ancianos (eliminar alfombras, acondicionar los cuartos de baño), mejorar los problemas visuales (cataratas) y evitar los medicamentos sedantes, entre otras.


Recomendaciones específicas para el entrenamiento con pesas:

La consideración primaria para el entrenamiento con pesas para la osteoporosis corresponde ser prescrita por un médico quien evaluará la práctica de ejercicios con pesas, y el estado de la salud actual. Una evaluación de la densidad ósea es esencial para conseguir la información sobre las regiones específicas del hueso y sobre los riesgos de fracturas, así como la supervisión de alteraciones en el hueso al largo del tiempo. Con esta información, el experto en educación física podrá diseñar un programa que ofrezca las máximas ventajas para el individuo dentro de los márgenes de seguridad fijados.

Elección del ejercicio:

La osteogénesis es mediada por la fuerza de la contracción muscular en el lugar del fijación del tendón al hueso. Los ejercicios más beneficiosos para los huesos utilizan los músculos que si originan o si insertan en los huesos del interés porque ellos proporcionan estímulos mecánicos más directos en los puntos específicos del hueso.

Conclusión:

La mayoría de los estudios relacionados con la musculación y la osteoporosis han demostrado que la práctica frecuente de ejercicios con pesas contribuye para la prevención y el tratamiento de la enfermedad y también ayuda a disminuir los riesgos de caídas principalmente en los más ancianos.

Pero el efecto beneficioso del ejercicio en la osteogénesis se pierde rápidamente si la intensidad y la frecuencia de los ejercicios disminuyen y el individuo vuelve a la vida sedentaria.

Por lo tanto la musculación debe ser parte integrante de la vida del individuo con osteoporosis para estimular la formación del hueso. La alimentación con más calidad (que acentúe el calcio) ayudará a mineralizar el hueso nuevo y la terapia de reposición hormonal ayudará a maximizar el aumento de la densidad ósea.

La cantidad ideal de calcio, de estrógeno y de vitaminas varía entre la gente, por lo tanto, debe ser prescrita solamente por un médico pero el montaje del programa de musculación es tarea del profesional de educación física.

Debe haber un cuidado en la elección de los ejercicios, debido al riesgo potencial de fracturas y la seguridad los mismos del punto de vista articular y ligamentar.

Por último, los factores relacionados con el estilo de vida como consumición del alcohol y la cafeína, así como el cigarrillo, necesitan ser evaluados contribuyendo perceptiblemente para la pérdida de la masa ósea.

Diego Gallardo

Fuente: IFBB

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