domingo, 30 de octubre de 2016

EL INSTINTO DEL AGUIJON 馃

Adaptaci贸n libre sobre la f谩bula corta que habla del instinto de la bondad y el instinto de hacer da帽o a los dem谩s. Una de esas f谩bulas con moraleja que te hace pensar...



Una rana nadaba pl谩cidamente en una gran charca. Despreocupada, se dejaba mecer por las ondas del agua que dibujaban perfectos c铆rculos en el l铆quido elemento. A lo lejos se o铆a alg煤n canto de p谩jaro, y de vez en cuando alg煤n chapoteo de los patos cercanos.




Al mirar hacia la orilla, la rana se percat贸 de un escorpi贸n que caminaba de un lado a otro junto a la orilla. El escorpi贸n se acercaba al agua, miraba al otro estremo de la charca, mascullaba alguna maldici贸n y volv铆a a caminar de un sitio a otro malhumorado. La rana lo miraba desde el centro de la charca, no entend铆a muy bien qu茅 le ocurr铆a al alacr谩n, as铆 que decidi贸 acercarse un poco hacia la orilla.

M谩s cerca, la rana pod铆a oir protestar al escorpi贸n, que maldec铆a una y otra vez por no saber nadar... parec铆a que quer铆a cruzar hasta la otra orilla.




La rana se acerc贸 a煤n m谩s y le pregunt贸:

- ¿Qu茅 te pasa amigo escorpi贸n?

El escorpi贸n se par贸 en seco, mir贸 hac铆a el agua y le espet贸 a la rana:

- Yo no soy tu amigo, batracio. Y no me pasa nada... bueno me pasa que quiero ir hasta la otra orilla y no s茅 nadar. Esta maldita charca me est谩 haciendo perder el tiempo.

La rana, no se tom贸 a mal el tono del escorpi贸n, entendi贸 que estaba contrariado, as铆 que le dijo:

- Ver谩s, escorpi贸n, yo te puedo ayudar, yo s铆 puedo nadar.

- Pues no s茅 c贸mo me piensas ayudar. ¿Pretendes ense帽arme a nadar?

- No - dijo la rana - si quieres puedes subirte a mi espalda y yo te llevo hasta la otra orilla, no me cuesta ning煤n esfuerzo, seguro que pesas muy poco... y as铆 ya s铆 podr谩s decir que somos amigos.

Antes de que el sorprendido escorpi贸n pudiese contestar, se oy贸 una aguda voz que proven铆a de un nenufar cercano, era la de una lib茅lula que estaba all铆 observando la curiosa escena. La lib茅lula le dijo a la rana:

- No te f铆es de 茅l rana, es un escorpi贸n, es un ser traicionero y en cualquier momento te puede hacer da帽o.

La rana mir贸 a la lib茅lula incr茅dula y le dijo:

- No, no creo que sea as铆, adem谩s si le ayudo, ¿porqu茅 iba a atacarme?

El escorpi贸n ofendido le contest贸 a la lib茅lula:

- Lib茅lula, m茅tete en tus asuntos, nadie te ha pedido opini贸n - y diriji茅ndose a la rana le pregunt贸 - ¿de verdad que me ayudar谩s, rana?

La rana, contenta por poder ayudarle, le dijo: 

- Por supuesto, me acercar茅 a ti y te subes a mi espalda.

La rana sali贸 del agua y de un peque帽o salto, se coloc贸 junto al escorpi贸n, que aparatosamente se subi贸 a lomos de la rana. Acto seguido, la rana se sumergi贸 en el agua dejando al escorpi贸n sobre su seca espalda.




El trayecto fue corto, pues la rana con el prop贸sito de ayudar al escorpi贸n utiliz贸 sus ancas como remos bajo el agua y en un periquete estaba a punto de llegar a la otra orilla.

- Ya estamos llegando - le dijo a su pasajero - saldr茅 del agua para que puedas bajar.

- Muy bien, rana.

La rana sali贸 del agua y mientras le indicaba al escorpi贸n que ya pod铆a bajar, sinti贸 un repentino dolor agudo y fr铆o sobre su espalda, una especie de calambre le recorri贸 todo el cuerpo, empezando a dejarle paralizada desde las ancas hasta la cabeza. El escorpi贸n le hab铆a picado, inocul谩ndole su veneno. Lo 煤nico que la rana pudo decir con una voz apagada por la decepci贸n y el dolor fue un amargo: 

- ¿Por qu茅?

El escorpi贸n, que ya se hab铆a bajado de su espalda, simplemente la mir贸 y le dijo secamente:

- Lo siento rana, pero esa es mi naturaleza, ese es mi instinto.

A lo lejos, la lib茅lula rabiosa por no haber podido evitarlo, gritaba al escorpi贸n que decidido se march贸 del lugar, dejando tras de s铆 el cuerpo inerte de la rana.

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