domingo, 2 de abril de 2017

A TODOS NO NOS SIRVE EL MISMO ENTRENAMIENTO

A pesar de que en muchos gimnasios o centros deportivos le recomienden la misma rutina de entrenamiento a todos sus clientes, cada vez es más evidente que a todos y todas no nos sirve el mismo entrenamiento.




Hace unos años ya se empezó a ha hacer distintas clasificaciones, dependiendo de la constitución física de cada persona, y se vinculaba cada una de estas a distintos entrenamientos, recordaréis aquello de endomoro, ectomorfo y mesoformo; o aquella otra denominación de pícnicos, atléticos o lepsotómicos. 



Tanto la ciencia como los sistemas de entrenamiento han avanzado mucho y hoy ya tenemos herramientas más precisas para poder basar tanto el entrenamiento, como la nutrición en variables genéticas de cada indivuduo. 

Hoy en día es esencial conocer la genética del deportista es esencial para poder maximizar sus resultados.

Sirva como ejemplo que es muy complicado ser un gran velocista si la proporción de fibras blancas (fibras de contracción rápida) es baja. Por otro lado existen variantes genéticas que pueden orientar mejor sobre el tipo de entrenamiento más eficaz para cada individuo analizado. 




Esos son genes relacionados con la resistencia cardiovascular, fuerza, resistencia muscular, frecuencia cardiaca, presión arterial, oxidación celular, inflamación, susceptibilidad a la lesión por problemas en el tejido conjuntivo, composición corporal, procesamiento metabólico o aptitud psicológica entre otros.

Por ejemplo, la variante R/R en el gen ACTN3 (proteína alfa-actinina 3, localizada en el brazo largo del cromosoma 11) predispone más hacia los entrenamientos de potencia a ritmos fuertes y velocidad que hacia los entrenamientos largos y prolongados a ritmos suaves.

Saber esto te permitiría, si posees esta variante, tener más éxito en todo aquello relacionado con la fuerza y con la velocidad.

La variante II del gen ACE (enzima conversora de angiotensina) da ventajas para las carreras de larga distancia y beneficios para la adaptación a las grandes alturas, mejorando la eficacia en el funcionamiento de las fibras de contracción lenta.

Si tú posees esta variante genética tendrás más éxito en todo lo relacionado con la capacidad cardiovascular. Y así otras tantas y tantas variantes genéticas con cuyo conocimiento podrías afinar el tipo de entrenamiento ideal para ti.

Es muy difícil por el momento predecir el rendimiento deportivo, pero lo que sí es posible es determinar a través del conocimiento de determinados polimorfismos genéticos cuál es el tipo de entrenamiento óptimo indicado para maximizar el rendimiento de cada sujeto.

Con el conocimiento de una serie de variantes genéticas lograríamos afinar mucho más en el tipo de menú indicado en cada individuo, sobre todo en las rutinas de entrenamiento y en la alimentación.




Conociendo tus variantes podrías saber cosas como estas:

1. Si son necesarias más grasas o más hidratos de carbono en tus tomas diarias
2. Recomendar o no el uso de bebidas con cafeína (sustancia utilizada mucho en el deporte por el efecto estimulante que produce).
3. Saber si son necesarios periodos más largos de descanso o periódos más cortos.
4. Definir si hacen falta más entrenamientos de potencia, si es que presentas polimorfismos que favorecen la asimilación de estos entrenamientos.
5. Recomendar o no suplementos nutricionales con la seguridad de que las dosis son bien aceptada.
6. Etc.

Si estás interesado en saber cómo hacerte un estudio genético adaptado a tu entrenamiento, envíame un email: diegogallardo@diegogallardo.com



Fuente: Instituto Nutrigenómica y DNActive

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