martes, 18 de diciembre de 2018

ADIOS LAURA LUELMO

Indignación, rabia, injusticia, mezcla de sentimientos por la pérdida de Laura Luelmo, otra vez, una más, #NiUnaMás #LauraSomosTodas #TodasSomosLaura




Una chica de 26 años, de Villabuena del Puente, un pequeño pueblo de Zamora, después de años de estudio y esfuerzo consigue una plaza de profesora lejos de casa, a 600 kilómetros, en Nerva, un pueblo de Huelva. Lejos de Teófilo, su novio desde hacía ocho años, lejos de su madre, lejos de su padre, el juez de paz de su pueblo...




Llega al pueblo donde alquila una casa, en El Campillo y apenas una semana después, tras decirle a su novio que iba a salir a correr, desaparece para siempre, días después aparece su cadaver con aparentes muestras de violencia, con golpes en la cabeza y señales en el cuello.

¿A qué le vas a echar la culpa ahora?, ¿A la ropa (minifalda o escote) que llevaba?, ¿A que iría borracha a hacer running?, ¿A que seguramente no reiteraría verbal y físicamente que no quería ser agredida, violada y asesinada?, ¿A qué le vas a echar la culpa ahora?




Como hombre, no puedo ni llega a imaginar qué se siente al ser desnudada con la mirada, al sentir el aliento en el cuello de un baboso, qué se siente al encontrarse en un lugar alejado u oscuro cuando un hombre se acerca o me sigue, debe de ser angustioso y terrible, y me pregunto ¿qué podemos hacer para que esto no vuelva a ocurrir?

¿Es lógico que personas con condenas por ese tipo de delitos vivan junto a nosotros y nosotras, sin que ni siquiera lo sepamos?, ¿Es normal que una causa de peligro de muerte sea simplemente ser mujer?

En algún momento muchos (casi todos) hemos sentido asco y verguenza cuando hemos visto el acoso, la agresión o la violación a las mujeres. En nuestra sociedad está afianzado el machismo desde la época de las cavernas, de las cuales alguno aún no ha salido. En muchos medios de comunicación, que ahora se hacen eco de esta noticia, se ven a diario decenas de comentarios y actitudes machistas, que pasan desapercibidas, aplaudidas o que simplemente provocan las sonrisas de los que carecen de dos dedos de frente. 

Entiendo que todo esto es, en un principio, cuestión de cultura y de educación, pero los políticos y legisladores han de hacer un esfuerzo extra en establecer una serie de medidas legales para que quien cometa estos actos lo pague el tiempo que sea necesario y, sobre todo, nos aseguremos de que jamás los vuelvan a cometer.

Ahora todo serán homenajes, minutos de silencio, lazos, hastags, frases y eslóganes, pero (para nosotros, no para Laura) mañana será otro día, y si no lo remediamos, pasado mañana nos olvidaremos de lo ocurrido... no debemos dejar que esto ocurra, exijamos medidas legales para que no haya reincidencia y exijamos condenas justas para los que son capaces de hacer tanto daño. 

Descanse en paz Laura Luelmo.

Diego Gallardo


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