viernes, 4 de enero de 2019

ūü߆ NEUROPLASTICIDAD: La Clave para un Cerebro Feliz

El cerebro feliz: la llave del bienestar, de la tranquilidad y de la confianza personal. Conocer ejercicios para la plasticidad neuronal nos puede facilitar nuestra salud emocional. La plasticidad cerebral es la clave.






Aunque se hable m√°s del pensamiento positivo, la neuroplasticidad recuerda que podemos alterar nuestra estructura cerebral a trav√©s del pensamiento. La neuroplasticidad nos dice que podemos modificar nuestra estructura cerebral para fijarnos m√°s en lo positivo que en lo negativo. 





El pensamiento positivo ha invadido en mayor o menor grado casi todas las ramas de la psicología. Hoy en día parece haber cierto consenso en que las emociones positivas son las que garantizan el bienestar, y no la ausencia de emociones o acontecimientos negativos en nuestra vida. Ello lleva a muchos de sus defensores, en ocasiones con un optimismo muy poco realista, a presentar la positividad como la panacea que soluciona todos los problemas.

Dentro de esa tendencia, una de las ramas menos conocidas, quiz√° oculta bajo las hordas de divulgadores que gozan de m√°s difusi√≥n en los medios o quiz√° por exigir un mayor rigor cient√≠fico que en el caso de estos, es la de la neurolog√≠a y, concretamente, la neuroplasticidad. Richard J. Davidson, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, ha explicado en repetidas ocasiones c√≥mo diferentes pr√°cticas, de la interpretaci√≥n de m√ļsica a la meditaci√≥n, pueden modificar la estructura de nuestro cerebro, y de esa manera, cambiar nuestro car√°cter o nuestras habilidades.

El √ļltimo cap√≠tulo dentro de esta tendencia ha sido obra del doctor Rick Hanson, autor de Cerebro de Buda: la neurociencia de la felicidad, el amor y la sabidur√≠a (Mil Razones), que acaba de editar en el mercado anglosaj√≥n Hardwiring Happiness: the New Brain Science of Contentment, Calm and Confidence (Harmony), en el que defiende la tesis de que aunque estamos programados para centrarnos en lo negativo, est√° en nuestra mano cambiar los procesos mentales para darle m√°s importancia a los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida.



La negatividad, un lastre evolutivo



Llevando la contraria a diferentes estudios evolutivos, Hanson parte de la idea de que como animales solemos centrarnos m√°s en lo negativo que en lo positivo, con el objetivo de adaptarnos al medio: “Para ayudar a nuestros ancestros a sobrevivir, el cerebro desarroll√≥ un sesgo negativo que hace que est√© menos inclinado a aprender de las experiencias positivas, pero que sea m√°s eficiente a la hora de aprender de las negativas”.

Esta ser√≠a la explicaci√≥n del c√©lebre refr√°n ingl√©s “once bitten, twice shy”, algo as√≠ como “gato escaldado del agua fr√≠a huye”. Debido a que un error pod√≠a costar la vida a nuestros antepasados, estamos m√°s inclinados a recordar lo que hicimos mal para no repetirlo, a pesar de lo que afirma aquel otro refr√°n: “El hombre es el √ļnico animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Ello ha creado una inclinaci√≥n humana a que “esta negatividad inseparable nos termine poniendo tristes, estresados, preocupados e irritables”.

Sin embargo, hay solución, afirma Hanson, que proporciona al lector algunas herramientas para soslayar ese condicionamiento evolutivo y que se encuentran en una línea semejante a aquellas que proponía Davidson en El perfil emocional de tu cerebro (Debate): si nos concentramos en las cosas buenas de nuestra vida, nuestro cerebro comenzará a activarse en aquellas zonas relacionadas con ellas, por lo que en el futuro tendremos una mayor facilidad para apreciar los acontecimientos positivos de la existencia.



Cómo recordar los buenos momentos: Recuerdos


En palabras de Hanson, lo que a otros parecería mera brujería o una entelequia surgida de las páginas de El secreto de Rhonda Byrne (Urano), suena convincente. Debido a que los acontecimientos positivos no nos ayudan a sobrevivir, suelen ser eliminados de nuestro recuerdo después de pasar por la memoria a corto plazo. Por el contrario, el dolor, la angustia o el miedo son sentimientos tan fuertes que contribuyen a hacer que los acontecimientos negativos se trasladen de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo.





Tomarse medio minuto para reflexionar puede ayudarnos a que las experiencias positivas pasen a ser parte de nosotros



Para evitarlo, Hanson se√Īala que lo importante es “talking in the good”, algo as√≠ como “hablar de lo bueno”. Por supuesto, no se trata de evitar los acontecimientos negativos –algo que, para empezar, es imposible–, sino de tomar otra filosof√≠a frente a lo positivo. “Tu cerebro est√° constantemente cambiando su estructura bas√°ndose en lo que piensas y sientes; los cient√≠ficos lo denominan ‘neuroplasticidad dependiente de la experiencia’. Cuando te centras en lo bueno, te haces cargo de ese proceso de creaci√≥n estructural”.

Como han explicado diversos neurocient√≠ficos, la activaci√≥n frecuente de determinadas zonas del cerebro contribuye al desarrollo de nuevas conexiones sin√°pticas y estructuras mentales que en un futuro facilitar√°n la absorci√≥n de las experiencias positivas.  

Es en ese punto en el que Hanson habla de los procesos de “activaci√≥n” e “instalaci√≥n”, dos fases cognitivas sucesivas. La activaci√≥n nos hace responder a nuestro entorno, ofrecer respuesta tanto a amenazas como a afectos positivos; pero es la instalaci√≥n la que permite que esa experiencia que hemos vivido pase a ser parte de nuestro bagaje. Para ello puede ser importante “tomarse medio minuto extra” para reflexionar cada vez que algo bueno se cruza en nuestro camino y permitir el recuerdo de lo positivo. Una estrategia no tan lejana a la de la meditaci√≥n.



Tomando las riendas de la vida



Tomar este enfoque vital es, se√Īala Hanson, convertirse en una persona activa. Concentrarse en lo negativo nos hace seres pasivos, puesto que, como un animal asustado en la selva, simplemente reaccionamos a las amenazas que nos rodean, y nuestra √ļnica meta es salvar las dificultades lo mejor que podemos. Es esa filosof√≠a vital la que conduce a la infelicidad y al miedo.

No obstante, Hanson recuerda que el hombre no es por naturaleza un ser reactivo, como podr√≠an serlo algunos animales, sino relajado. Ya no necesita responder constantemente a las amenazas del entorno, sino “reparar su cuerpo” que nos es natural. Abandonar ese estado por uno m√°s reactivo impide el correcto funcionamiento del organismo: de ah√≠ el colapso que experimentan muchas personas sobrecargadas de estr√©s, trabajo o ansiedad.





El pensamiento no tiene por qué ser positivo, sino claro



Sin embargo, el autor recuerda que el suyo es un enfoque que dista mucho de la psicolog√≠a positiva, ante la que mantiene grandes reservas, ya que considera que es eminentemente “verbal y conceptual”. Como recuerda en una reciente entrevista en The Atlantic, no hay m√°s que ver a “todos los que te explican por qu√© el mundo es un lugar fant√°stico, pero luego son unos gilipollas” para darse cuenta de que, en muchos casos, la apariencia de optimismo encubre “miedo, furia, decepci√≥n, tristeza…”

Por eso, m√°s que de pensamiento positivo, Hanson habla de un “pensamiento claro” que permita distinguir entre lo bueno y lo malo y hacerse una idea general de la realidad que relativice los acontecimientos negativos. Como explica el autor, “atraer cosas buenas a tu cerebro es la llave al bienestar y la efectividad, la curaci√≥n psicol√≥gica, la creatividad y la pr√°ctica espiritual”.

Aunque quiz√° no todo el mundo est√© de acuerdo con Hanson. Como se√Īalaba un estudio realizado por la Universidad de Edimburgo y la Universidad de Arizona, la felicidad puede ser fruto de la adaptaci√≥n evolutiva, ya que comprobaron c√≥mo los orangutanes m√°s felices eran los que viv√≠an m√°s tiempo, lo cual implica m√°s tiempo para fecundar a un mayor n√ļmero de hembras. Sin embargo, los investigadores recordaban que el aut√©ntico rol de la felicidad en la vida animal est√° lejos de ser desentra√Īado. As√≠ que, por si acaso, intentemos ser felices.

Fuente: hectorgbarnes, El Confidencial

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